Señor Director:
Mi nombre es Elsa Avilés, tengo 90 años, recibo una pensión de 100 mil pesos y, aunque usted no lo crea, el acceso gratuito a los parques es algo que me beneficia.
Toda mi vida he sido devota a mis hijos, mi casa, mi marido cuando estaba vivo y, ahora a mis nietos. Y a pesar de todas estas alegrías, nunca pude disfrutar un buen viaje.
Y es que parece una paradoja de la vida, y creo que hablo por la mayoría de los jubilados, cuando digo que se llega a esta edad con mucho tiempo libre, pero con poco dinero. Los adultos mayores también tenemos vitalidad y merecemos más medidas así. No nos olvidemos que en la sociedad existen personas más viejas.
Elsa Avilés Viera-Gallo