Carta al director

Dirigente deportivo

Por: Diario Concepción | 31 de Diciembre 2018

Señor director:

Es indiscutible que el deporte moderno hoy en día se ha transformado en un espectáculo. Hay muchos estudios que señalan que es una importante industria, que mueve mucho dinero y administra mucho poder, especialmente en las grandes instituciones que manejan y administran el deporte mundial como lo son las federaciones internacionales y el Comité Olímpico Internacional.

En este mismo tenor, en nuestro país el deporte espectáculo se ha transformado en un negocio importante para algunos empresarios como también para algunos dirigentes que han visto en esto un nicho importante en la obtención de recursos. Uno de los casos muy comentado ha sido la Maratón de Santiago, que perteneciente a la Federación Atlética de Chile, se transforma en una corporación administrada por dirigentes de la misma federación que vieron en esta un importante plan de negocio personal que colectivo.

En este aspecto, la Federación Chilena de Atletismo (Fedachi) se transformó solo en el operador de esta maratón sin recibir los beneficios que está importante corrida genera en recursos económicos.

La nueva administración de la Fedachi trabajó para recuperar esta importante actividad deportiva que les pertenecía por derecho propio. La Federación Internacional de Atletismo como la justicia chilena les dio la razón a los actuales dirigentes de la federación, haciendo volver esta actividad atlética a su lugar de origen.

Las organizaciones deportivas mal organizadas y no profesionales se transforman en instituciones vulnerables y frágiles en manos de dirigentes deportivos inescrupulosos que ven en el deporte un negocio. Al respecto, surge la pregunta sobre si están preparados los dirigentes deportivos para administrar los destinos de las instituciones deportivas de nuestro país.

La experiencia de la Maratón de Santiago pone en evidencia que el dirigente deportivo actual se ha adaptado más al negocio que a mantener sus valores originales, es decir ser un “voluntario”, “entusiasta”. La contradicción de este fenómeno deportivo es que sin un dirigente dispuesto a entregar su tiempo y energía, una disciplina no puede funcionar.

En este caso, encontramos en las bases de la organización deportiva a muchos de estos dirigentes dispuestos a entregar una cuota de servicio por el prójimo, por los atletas. Espero que siempre sigan existiendo estos personajes atípicos que son necesarios para que el deporte siga funcionando y no se transformen en personajes odiados ni despreciados por el mundo deportivo.

Prof. Miguel Cornejo A.
Depto Educación Física
Facultad de Educación
UdeC

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