Señor Director:
Los beneficios de la salud pública que no se ven o no se quieren ver.
En general, estamos más acostumbrados a criticar las insuficiencias que a reconocer y agradecer lo bueno… Por ello, y cómo testimonio personal debo relatar mi experiencia.
El día diecisiete de mayo del presente año, ingresé al “Hospital Clínico Regional” de Concepción, para operarme de una “Hernia Umbilical”. Esto, previo a ser evaluado por el Médico Cirujano se- ñor Marcos Rodríguez Barra, quién finalmente dirigió mi intervención. Secundado por el médico Anestesista Señor Meza y un equipo de colaboradores, todos y cada uno de ellos, con un comportamiento de lujo.
A la excelencia con la que se desarrolló la intervención, debe agregarse un trato y una comunicación, fluida, respetuosa y afectiva, la que obviamente prepara positivamente el ánimo del paciente.
En el Post. Operatorio, un plantel de técnicos y profesionales de alta calidad profesional y humana me atendieron de primera y pude ser testigo ocular del mismo buen trato con que atendían a otros pacientes… la delicadeza, el respeto y la humanidad hacían gala en esa sala.
Del mismo modo debo reconocer, fue el trato en la “sala común”, como se dice despectivamente, antes y después del proceso operatorio.
Así mismo fue y ha sido el posterior magnífico trato del doctor Marcos Rodríguez Barra, a su asistente y el de las enfermeras Marjorie Silva y Arlén Monsálves.
No es la primera vez que soy atendido en la salud pública y siempre se ha repetido la misma buena atención y siempre he sido capaz de reconocer esa atención.
Pero también he sido atendido en recintos de salud privados en que siempre el trato despectivo, ha estado presidido al cumplimiento de las normas y procedimientos en que el asegurar solvencia en el pago de los servicios prestados y por prestar, encabezan dichos procedimientos.
Juan Luis Castillo Moraga