Carta al director

Lactancia y lenguaje

Por: Diario Concepción | 05 de Marzo 2018

Señor director:

Actualmente existe una gran conciencia de la necesidad de estimular el habla y lenguaje desde las edades más tempranas, en este sentido la lactancia materna tiene múltiples beneficios para los bebes, aporta todos los nutrientes que necesita, contiene anticuerpos y favorece el vínculo afectivo madre hijo. Pero además participa activamente en el desarrollo del habla en el niño.

Para producir el lenguaje necesitamos la participación de los órganos orofaciales como son los maxilares, el paladar duro, el paladar blando, los labios y la lengua. Estas estructuras participan en funciones orales como son la succión y la deglución, la coordinación estas funciones es necesaria para el buen funcionamiento de la lactancia. Casi toda la boca del recién nacido se encuentra ocupada por la lengua, pero gracias al proceso de succión la lengua se contrae repetidamente y así va desarrollando la posición adecuada para que más adelante pueda articular los sonidos del habla. Así mismo en el proceso de succión se ejercitan los músculos orbiculares de los labios y son estos son los que más adelante intervienen en el cierre labial. Además la lactancia ayuda a que el pequeño se acostumbre a utilizar una respiración nasal y así evitar la aparición del síndrome del respirador bucal. Posteriormente comienzan a salir los primeros dientes, lo que ayudará al desarrollo óptimo de la masticación y es a partir de los movimientos masticatorios cuando se desarrollan los movimientos finos necesarios para el habla.

La lactancia artificial durante los primeros meses de vida no ejercita de una manera adecuada toda esta musculatura ya que las tetinas tienen un diseño muy diferente al pezón de la madre y los movimientos que se realizan para extraer la leche son muy menores. La lactancia artificial temprana hace que la coordinación de los reflejos de succión y deglución muchas veces sean inadecuados, y el trabajo de los músculos de la boca sea más pasivo, presentando mayor incidencia de efectos negativos en la maduración y desarrollo craneofacial. De este modo aumenta el factor de riesgo para la aparición de hábitos perjudiciales y mal alineamiento de los dientes así como aparición tardía de los sonidos articulados y de las primeras palabras.

Todas estas funciones orales (succión, deglución, masticación) intervienen en la maduración de las estructuras que participan directamente en la producción de los sonidos del lenguaje. Por lo tanto, es de suma importancia fomentar la lactancia materna para que estas estructuras y funciones se desarrollen con normalidad y así evitar dificultades posteriores en el desarrollo del habla.

Paulina Jiménez González
Docente Fonoaudiología
Universidad Andrés Bello

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