Carta al director

Arriendo de viviendas sociales

Por: Diario Concepción | 02 de Marzo 2018

Se está haciendo más difícil la producción de viviendas para ser adquiridas por los beneficiarios de los subsidios habitacionales. En el último sexenio se ha desarrollado el subsidio de arriendo para financiar parcial y temporalmente el arriendo de las familias de los sectores medios y vulnerables facilitándoles ahorrar para adquirir después una vivienda propia.

De los cerca de 26.000 subsidios otorgados en sucesivos procesos de asignación sólo se utiliza el 40% por la falta de oferta de viviendas de calidad elegible. Conscientes de la incapacidad de usar este  beneficio por cerca del 60% de los beneficiarios, el Minvu y el Parlamento han incorporado en las leyes de presupuesto fiscal de los años 2017 y 2018 la legislación para promover la actividad inmobiliaria ad hoc.

Las Cooperativas de vivienda y varias fundaciones para la vivienda socios de COVIP  hicimos el esfuerzo de poner en práctica esta política pública respondiendo una vez más a las iniciativas promovidas por el MINVU.

Durante el último año formamos una cooperativa de vivienda de objeto exclusivo, y adecuamos la estructura de una fundación, realizamos estudios, aportamos capital, recursos humanos, capacitación, tecnología, endeudamiento financiero de largo plazo, infraestructura para el funcionamiento de su administración e incorporamos en los proyectos habitacionales viviendas nuevas para entregar mediante contratos de uso a familias elegibles.

Existe la necesidad  de desarrollar un sistema institucionalizado y radicado en lo posible en el sector privado para generar, administrar y mantener viviendas para arrendar a beneficiarios del subsidio de arriendo y muchos otros de similar situación.

Incorporar el arriendo o uso de habitación como instrumento adicional al de la compra de vivienda propia para acceder al ejercicio universal del derecho a la vivienda digna es un signo innegable e inevitable del desarrollo alcanzado en nuestra sociedad al igual que en los países industrializados, donde no todos pueden o quieren ser propietarios.

Las cooperativas de vivienda de todo el mundo industrializado prestan servicio a sus socios mediante la entrega en uso de las viviendas de su propiedad, servicio que va mucho más allá de un simple arriendo.

Uno de los efectos del desarrollo que incide en la actividad es el aumento del precio de las viviendas debido al encarecimiento del suelo; a mayor exigencia del estándar mínimo; a la movilidad laboral; al aumento del precio de la mano de obra de la construcción; al mayor nivel de la normativa de la construcción; al aumento inmigratorio.

Por su parte, el aumento del número de las familias no elegibles para el crédito hipotecario por ingresos insuficientes, o  para el subsidio habitacional por ingresos superiores al máximo permitido, o por la falta de ahorro personal para financiar parte del precio, ha hecho disminuir el número de las personas que pueden adquirir  vivienda.

Se produjo una disociación entre la capacidad de pago del comprador y el precio de venta de la vivienda, hay que considerar que el ejercicio del derecho social de acceso a la vivienda  también se satisface con el uso de la vivienda no necesariamente con su propiedad.

El arriendo de la vivienda social no se asocia a la capacidad de compra del usuario. Las entidades sin fines de lucro fijan el precio del arriendo o uso con el principio de cubrir los costos, tienen vocación institucional de prestar este servicio a sus socios y beneficiarios, expresado esta vez en dos proyectos pilotos de 158 viviendas nuevas en barrios consolidados desde la IV a la X región, que comenzarán a ser habitadas por sus socios durante estos días.

 

Ramón Santelices T.

Licenciado en Filosofía

Presidente de COVIP

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