Carta al director

Legislación migratoria

Por: Diario Concepción | 01 de Marzo 2018

Señor Director:

Si bien el debate no es nuevo, el número cada vez mayor de inmigrantes haitianos y de otros países, en el último tiempo se ha tornado un tanto xenofóbico y chauvinista, lo que obliga a compartir con los lectores una reflexión al respecto.

Desde el punto de vista fáctico, los fenómenos migratorios no son buenos ni malos, simplemente obedecen a coyunturas históricas puntuales, que en el caso de Haití, tiene una razón absolutamente lógica. Quienes hemos tenido la oportunidad de vivir en dicha nación centroamericana, podemos dar fe que se trata de aquello que la ONU denomina un “Estado Fallido”, con calidad de vida paupérrima para sus habitantes (nos referimos a salud, educación y todos los demás estamentos relevantes de la vida cotidiana), con autoridades u organizaciones gubernamentales inexistentes o inoperantes.

Todo ello ha llevado a muchos de sus habitantes a buscar mejores horizontes en países como el nuestro, que aun brindándoles condiciones que nosotros consideramos como inadecuadas o insuficientes, resultan por mucho, más y mejores que las reinantes en su suelo originario. Así las cosas, podemos esperar que este fenómeno no aminore; pero acá viene la cuestión de fondo, debemos regularlo adecuadamente, y ese es el verdadero problema. Nuestra mal llamada Ley de Extranjería –Decreto Ley 1.094-, en realidad es un resabio de otro momento histórico del país, pues data de 1975, y sus regulaciones no previeron este fenómeno, porque justamente en esos años, Chile no era  un país atractivo para estos fenómenos migratorios, y muchos compatriotas por esos años buscaban salir de la patria.

Dicho esto, en la actual ley de extranjería, podemos encontrar anomalías tan alarmantes como que una visa de estudiante, se transforma en una oportunidad de trabajo porque no hay incompatibilidades en la norma para trabajar, o por ejemplo, un trabajador sin contrato, puede regularizar la situación sin mucho trámite o requisito; como estos hay innumerables ejemplos, donde la inmigración irregular presenta muchas vías de escape o triquiñuelas para arraigarse en suelo patrio.

Será por tanto, tarea del gobierno en ciernes, modernizar este cuerpo legal y de paso, regularizar un fenómeno que puedo nos guste o no, pero vino para quedarse.

 

Samy Hawa Arellano

Abogado, profesor de Derecho Internacional

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