Carta al director

Amelia Mella de Soto

Por: Diario Concepción | 11 de Febrero 2018

Doña Amelia Mella fue directora del Liceo de Niñas entre los años 1918 y  1929. Esta institución había sido fundada en 1883, por una “Sociedad Liceo de Niñas de Concepción”, guiada por las gestiones de Abilio Arancibia, rector del Liceo de Hombres, quien trabajó para la creación de una institución que diera instrucción a la mujer penquista.  El financiamiento se obtendría por: cuotas de los socios, derechos que pagarán las alumnas, subvenciones municipales y donaciones particulares.

El Liceo de Niñas comenzó a funcionar el 14 de abril de 1884, con dos secciones de 223 alumnas dirigidas por Enriqueta Douglas de Blonde, en una propiedad de don Desiderio Sanhueza ubicada en la calle Freire 46.  En 1897 se trasladan a Caupolicán esquina San Martín, en un local más espacioso y con mejores condiciones higiénicas, propiedad de Francisco Mancelli.  El proyecto educativo del Liceo, tuvo un carácter laico y fiscal.  No obstante, la logia Masónica, tuvo una notable influencia, al apoyar el mejoramiento de la infraestructura del establecimiento.

En la época, de Amelia Mella, aún el liceo no poseía un edificio amplio y propio, ello generaba un problema debido a que se comenzaba a reducir las restricciones de la matrícula, adquiriendo un carácter masivo, incluyendo a alumnas de los liceos de las ciudades cercanas.

Estas venían principalmente a los cursos superiores, atraídas por la posibilidad de rendir examen de bachillerato en el Liceo de Hombres de Concepción y poder ingresar a la Universidad de Concepción, entidad que tenía comisiones que recibía los exámenes de los liceos femeninos. Las directoras de los liceos femeninos, buscaban que sus certificaciones fuesen considerabas para el ingreso a la Universidad; sabían que la diferenciación sexual del sistema educativo, tenía una fundamentación en la separación entre lo público (masculino) y lo privado (femenino), dicotomía que impedía el acceso pleno de la mujer a los espacios públicos.

Ante el crecido número de alumnas, Amelia Mella, se preocupó de darles comodidad, arrendando casas vecinas y confeccionando horarios que alternaran la asistencia a los cursos. También envía notas al gobierno pidiendo la creación de cursos paralelos.  Los intendentes de la época Augusto Rivera Parga y Abraham Ortega, se comprometieron a buscar solución a la demanda por un espacio que albergara cómodamente al alumnado en crecimiento.  Desde la Logia Masónica, se logró influir en el congreso para obtener fondos que pudieran financiar el edificio nuevo emplazado en Rengo con Cochrane, comenzando los trabajos en 1928.

Amelia Mella de Soto, también se preocupó de la acción social del Liceo, en cuanto a vincular a éste con la comunidad, ayudando a instituciones de beneficencia y damnificados en catástrofes, mediante los actos literarios musicales a beneficio. Bajo su dirección se formaron: La Cruz Roja juvenil, El Centro Cultural, La Liga de Madrecitas y La Brigada de Girls Guides.

La primera entidad, tenía como objetivo dar a las alumnas conocimientos de: higiene, hogar, historia y música.  También se realizaron actos escolares a beneficio de las colonias escolares de vacaciones. Texto extraído de: “Pacheco María Isabel, Patrimonio, memoria e historia del Liceo de Niñas, 2015”.  Hoy la ciudad tributa un sentido homenaje a una de las principales fundadoras del Liceo de Niñas de Concepción.

 

Alejandro Mihovilovich Gratz

Profesor de Historia y Geografía

Investigador del Archivo Histórico de Concepción

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