Carta al director

Consumo riesgoso de drogas en universitarios

Por: Diario Concepción | 05 de Enero 2018

Alarma ha causado la publicación del último informe del Servicio Nacional de Alcohol y Drogas (Senda) sobre el consumo de alcohol y drogas en Chile, en donde se muestra un aumento preocupante del consumo de marihuana en adolecentes (19-25 años). A lo anterior, se suma el estudio liderado por la facultad de medicina de la Universidad de Concepción,  en donde se concluye que un 86,6% de la población universitaria consume alcohol y un 59,7% marihuana. De esta forma, Chile se alza como el principal consumidor de alcohol y marihuana entre jóvenes y adolescentes en América, ocupando entre adolecentes el pódium a nivel mundial en consumo de alcohol en modo binge drinking o atracón, 5 o 8 vasos por noche, es decir, 112 gramos; cuando el promedio ONU son 55 grs. y lo recomendado como límite por la OMS son 20 grs.

Claro está que las campañas que buscaban reforzar el “consumo responsable” han fracasado. En el caso de la marihuana, el pretexto fue reforzar el (supuesto) carácter inocuo e inofensivo de su consumo. Lo cierto es que la marihuana que se consumía en los años 70 tenía sólo un 3% de THC (o delta 9 tetrahidrocannabinol), que es el componente psicoactivo del cannabis. Sin embargo, en la actualidad, el consumo se concentra principalmente en semillas para cultivo outdoor o indoor, las que tiene una concentración de THC de entre un 12 y un 27%, lo que puede generar estados psicóticos y de alucinaciones, lo que agudiza el carácter “depresivo” de la marihuana.  En esa misma dirección, estudios (Volkow, 2014) señalan que “los adolescentes poseen una especial vulnerabilidad a las consecuencias adversas al largo plazo con respecto a la marihuana, toda vez que el cerebro, incluido el sistema endocannabinoide, aún no se encuentra completamente desarrollado […] deteriorando áreas específicas de éste relacionadas con la alerta, la consciencia de sí mismo, la memoria y el aprendizaje”.

Más allá de la evidente responsabilidad que nos cabe a todos como sociedad en este preocupante panorama, lo importante ahora es promover el auto cuidado, y para ello, es necesario que al interior de las familias y comunidades educativas se realice una reflexión honesta en torno a aquellas cuestiones que subyacen a esta tendencia al alza.  Instalar preguntas, a ratos, parece más alentador que obligar o imponer conductas: ¿Estoy dispuesto a arriesgar mi salud e integridad? ¿Cómo se enriquece mi proyecto de vida cuando consumo? ¿Tengo control sobre mis emociones y decisiones? ¿Es correcto el uso que le doy a mi libertad cuando decido consumir? ¿Tengo el valor para enfrentar la realidad, o prefiero evadirla? ¿Puedo enfrentar la presión de mis pares, aprender a decir que “no”? Preguntas necesarias, y que requieren de la presencia de quienes tenemos el rol de guiar el crecimiento y desarrollo de nuestros jóvenes, jóvenes que son nada más ni nada menos que el futuro y la mayor riqueza de nuestro país.

 

Fernando Peña R.

Director Desarrollo Estudiantil

Universidad Andrés Bello Concepción

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