Carta al director

Confluencia estelar en la Sinfónica UdeC

Por: Diario Concepción | 03 de Octubre 2017
Fotografía: La Tercera

Una feliz coincidencia hizo que dos nombres estelares, uno nacional y otro internacional, se juntaran en el último concierto de la Sinfónica UdeC. El pianista uzbeco Eldar Nebolsin debe ser uno de los solistas más importantes que ha visitado no solo Concepción, sino Chile, en el último tiempo. Y su egregia estatura le ha llevado a grabar consistentemente para el sello Naxos. Junto a él, el director Paolo Bortolameolli, recién nombrado Director Asistente de la conspicua Filarmónica de Los Ángeles, primer paso a una ineluctable carrera internacional.

Ambos alcanzaron el sincretismo necesario para la exigente ‘Rapsodia sobre un tema de Paganini’ de Sergei Rachmaninov, lustroso broche de la embelesante velada en el Teatro UdeC. Problemas en la afinación del piano no significaron traba ante la fuerza de la interpretación. Arrobó la atención puesta al detalle, reluciendo el delineamiento temático por parte de director y solista, aunque este último es el gran protagonista de esta pieza, donde el Capricho 24 de Paganini convive con el Dies Irae gregoriano, metamorfoseándose en una diáfana unidad. Nelbosin hizo gala de su curriculum, deslumbrando, pero dejando que la música misma prime. No ameritaba un encore, sino dos, un par de Preludios del propio Rachmaninov. Qué mejor regalo.

Antes del ruso, un chileno, el gran maestro penquista Enrique Soro y su impactante ‘Danza Fantástica’ en una trepidante versión de Bortolameolli, quien sacó lustre a cada compás de la partitura. Y toda la primera mitad estuvo dedicada a Beethoven. La Obertura ‘Egmont’ y la Cuarta Sinfonía se beneficiaron de una visión apasionada, desbordante de musicalidad por parte de músicos y director, aunque faltó fuerza en la sección de cuerdas, que debiera ser reforzada en pos de los balances.

A la postre constituyó un concierto ostensivo de los avances técnicos en el profundo arte de la dirección orquestal por parte de Bortolameolli, desde sus primeras aventuras junto a las orquestas de Santiago, hasta el actual punto de inflexión que vive, o sea su fungir en una de las orquestas más importantes del mundo. Un mayor reto se viene ahora con su retorno al podio del Teatro UdeC en la exigente Quinta Sinfonía de Shostakovich, que el público penquista volverá a disfrutar después de siete años.

 

Álvaro Gallegos M.

 

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