Carta al director

El periodismo pierde a Hernán Osses, uno de sus grandes

Por: Diario Concepción | 24 de Junio 2017

Señor Director:

Su preocupación y compromiso con los demás siempre fue parte de su vida. Su consecuencia, profesionalismo y calidad humana eran notables. Así como su entrega a la profesión que eligió muy temprano y que ejerció por más de sesenta años.

Hernán Osses Santa María, fallecido el jueves 22, a los 87 años era de aquellos periodistas infatigables, cuando la noticia así lo exigía. Asumía la profesión como un apostolado. Coincidí muchas veces con él en el ejercicio profesional, especialmente en el El Sur y en el Diario Austral de Temuco, y ahí comprobé su experiencia.

Se inició en Radio Simón Bolívar, a los 17 años, siendo aún estudiante de liceo; ingresó a la Universidad de Concepción a estudiar Pedagogía en Castellano impulsado por su afición a la lectura. Estuvo hasta cuarto año, luego de lo cual se dedicó solo al periodismo. Trabajó en El Sur y en Crónica. Dirigió Las Noticias de la Tarde, Hora 12 y El Diario Austral de Temuco. En todos hizo escuela y formó a varias generaciones de profesionales que aprendimos junto a él a ejercer el periodismo de la calle, de la cotidianeidad, el rigor de un buen reporteo y de una buena presentación.

Presidió el Consejo Regional del Colegio de Periodistas en 1964-1965 y ejerció docencia en la UdeC. Fue un periodista controvertido en una etapa, la de la reforma universitaria en la Universidad de Concepción, a fines de los años sesenta. Debió abandonar la vida académica, porque los alumnos de la Escuela de Periodismo lo vetaron. Inmediatamente después dirige un diario vespertino en Concepción y desde allí da una lucha sin tregua , directa, sin matices, en contra de los impulsores de la reforma y específicamente contra el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Como respuesta el MIR le infiere un vejamen, en un episodio que lo hizo dramática y nacionalmente conocido. Me consta, porque lo conversamos, que no guardaba odios ni resquemores contra aquellos que idearon y provocaron su secuestro.

Fue un gran y leal amigo, capaz de lanzar finas ironías, pero también de una conversación suelta e informada. Aportaba la anécdota precisa, el dato desconocido y cuando quería la broma elegante y oportuna. Somos muchos quienes añoraremos sus entretenidas conversaciones en el café o en el bar.
Fue un afortunado porque encontró en Sonia Pincheira Araneda a la mujer que fue su esposa por décadas, madre de sus dos hijos, ambos profesionales destacados. Pablo y Andrea le dieron varios nietos que alegraron con ternura los años finales. Sonia, en tanto, lo cuidó con una abnegación a toda prueba, sin descanso, hasta el momento en que una caída en su edificio le provocó el colapso final. Ambos se dirigían a misa, a la que concurrían, todos los sábados.

En el momento de la partida pienso que nada lo retrata mejor que aquello que escribió Gabriel García Márquez, sobre la profesión “El periodismo en una pasión insaciable que solo puede dirigirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad” Hernán Osses vivió esa pasión insaciable.

El periodismo no solo de Concepción, sino que el de Chile pierde a uno de sus grandes.


Mónica Silva Andrade

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