Ciudad

Critican ley vigente: adopción temprana es clave para reducir daño en niños

Por: Diario Concepción | 18 de Junio 2017
Fotografía: Romilio Pasmiño G.

Estudios indican que la deprivación materna produce retraso cognitivo, falta de empatía, desapego y menor coeficiente intelectual. Jueza de Familia y encargada de adopción de Sename recordaron que el espíritu de la ley es que los niños se queden con sus padres biológicos.

Por: Ximena Valenzuela / Carolina Abello

“Cuando nos entregaron a nuestra hija, le hicimos una despedida con todos sus amiguitos del hogar y uno me dijo en su inocencia: ‘Tía, si ustedes tienen plata por qué no nos llevan a todos a su casa. Me rompió el alma y tuve que encerrarme en un baño a llorar”, comentó Andrea Cifuentes, madre adoptiva de una niña de 9 años.

La situación descrita por Cifuentes no es extraña, según especialistas y padres adoptivos, la deprivación materna produce un gran daño en el menor y un sentimiento de abandono. Por ello exigen que los procesos de adopción o de reparación familiar sean reducidos para que los menores estén el menor tiempo institucionalizados.

De hecho, la Asociación Lazos de Familia, agrupación constituida por padres adoptivos, está llevando adelante una fuerte cruzada para dar mayor protección a los menores y evitar al máximo la vulneración de derechos.

Carolina Amado, presidenta de la asociación que integra a 33 miembros, aseveró que la institucionalización prolongada merma a futuro a los menores. “Los afecta psicológicamente, en la interacción cotidiana, tienen escasa seguridad, falta de arraigo y de apego, la lista es innumerable. Por eso, si partimos de la premisa que son vulnerados y que el niño ya fue declarado susceptible de adopción, debe estar el menor tiempo posible en un hogar”.

Sin embargo, según información de la asociación, el rango para que un niño sea susceptible de adopción puede ir de dos a cuatro años. “Por ley se busca que el menor permanezca en la familia de origen: padre, madre, abuelos o tíos, una persona competente para quedarse con el menor hasta el séptimo grado de consanguineidad. El problema es que transcurre mucho tiempo en ese proceso y que, normalmente, su familia también tiene una condición vulnerable”.

Amado explicó que la tarea del juez primero es analizar la vulneración del menor y enviarlo a un hogar, luego se realizan los acercamientos con la familia de origen, buscando instancias para ayudarla, lo que en teoría es de tres a seis meses, pero que, en algunos casos, el juez puede solicitar insistir, lo que alarga aún más el proceso.

“En la Región anualmente se concretan 60 adopciones, pero hay cerca de 120 matrimonios declarados idóneos, incluso, algunos ya están en su segundo o tercer proceso y, debido a las demoras han tenido que actualizar su información. Esto demuestra que el aparato judicial debe acelerar el proceso y evitar las carencias que tienen y la idea es que todos los organismos pertinentes agilicen los tiempos”.

Ya en 2015 Amado presentó ante la Comisión de Familia del Congreso, junto a un grupo de padres adoptivos las mejoras necesarias a la ley de Adopción como: el tiempo de institucionalización, trabajar en el apego y pronta identidad del menor, pues cuando llegan a la nueva familia permanecen por un período de hasta seis meses en el limbo, situación que complica para realizarles chequeos médicos o tratamientos, pues la mayoría llegan enfermos y, en ese sentido, también se solicitó contar con una ficha clínica detallada del menor.

“Seguimos esperando por todo eso. Sólo queremos que se actúe con prolijidad, que la gente esté en cargos por sus méritos y que se tome en serio su trabajo en bien del niño”.

Amado recalcó que se debe hacer un fuerte trabajo con los jueces, de tal manera, que decidan lo mejor para el niño, en el menor tiempo posible “para no buscar hasta el séptimo grado de consanguinidad, evaluar caso a caso, quizás que el proceso esté a cargo de un psicólogo que decida lo que es mejor para el menor”.

Evidencia científica

Anneliese Dörr, directora del departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, afirmó que es fundamental colocar al niño en un hogar (familia) lo antes posible, pues las investigaciones indican que debe ser antes de los 6 meses de edad, ya que mas tarde hay secuelas difíciles de revertir.

Para la especialista, los niños institucionalizados se encuentran en desventaja, pues las adopciones luego de los seis meses de vida se traducen en problemas de apego, deficiencias en su relación con los demás, problemas de conducta, y dificultades de aprendizaje.

“Parten con una desventaja y con esta por incompetencia del medio (leyes de adopción) se acentúa. En su niñez, adolescencia y adultez tendrán menos herramientas para lidiar con este mundo que ya es bastante complejo y duro para el común de la gente”.

Recalcó que los estudios dicen que para evitar los daños el niño debe ser adoptado antes de los cuatro meses, pues en dicha fase es fundamental que cuenten con un cuidador personalizado, que desarrolle el vínculo y lo estimule. Ello sucede por ejemplo, “cuando un bebé escucha la voz de una persona que le provee bienestar y seguridad, la asocia con la mirada, el olor y el tacto de la persona que le brinda la protección a través del abrazo y satisfacción necesidades básicas”.

Agregó que la falta de una cuidadora exclusiva que, obviamente, no se da en las instituciones genera apego inseguro, es decir, una amistad indiscriminada donde el menor se va con cualquiera y no llora cuando su madre no está. “Es un período crítico, es la base del niño para que pueda experimentar sentimientos hacia otros, capacidad de amar, empatizar y conmoverse. El mayor problema de conducta y menor C.I”.

Dichas carencias, según la especialista y una amplia bibliografía, comprueban que, incluso, producto de una privación afectiva parcial en el niño, que supere las dieciocho semanas, el infante probablemente pasa al llamado estado de hospitalismo (mutismo, anorexia, insomnio, pérdida de peso y retardo psicomotor global). 

Estos hallazgos, según Dörr, fueron tristemente corroborados en Rumania cuando era gobernada por de Ceasescu (1974-1989), personaje que ideó concebir una “niñez perfecta” para formar ciudadanos comunistas de primer nivel, para lo que diseñó asilos para niños, apartándolos de sus padres. “Hoy todavía son motivo de estudio los daños mentales y cerebrales de estos niños. Las investigaciones en ellos han mostrado que el lóbulo frontal (signo diferencial con los monos) se hallaba atrofiado, como también el neurotransmisor responsable de la estabilidad del humor (serotonina), estaba siempre en déficit. Esto se asocia a falta de amor y de vínculos”.

Asimismo se han observado fallas en la corteza orbitofrontal, que forma parte de la corteza prefrontal, y tiene relación con el procesamiento y control socioemocional, y que está conectada con la amígdala y el sistema de motivación y gratificación de la dopamina.

Ante lo anterior, la especialista manifestó que se acortar los plazos de adopción debería ser un imperativo de los legisladores. “No se entiende que con toda la evidencia científica que existe se sigan perpetuando estos procedimientos engorrosos de adopción, que a la larga sólo llevan al daño muchas veces irremediable del menor. Esta más que comprobado la relación entre conducta antisocial e institucionalización, el Sename es una prueba de ello.

El 20 de marzo de este año, pudimos leer en titulares que “Uno de cada dos reos pasó su infancia en el Sename”. ¿Es que ninguna autoridad hace el link con esa noticia?”

Madres sustitutas

Pensando en la realidad existente en los hogares, Dörr aseguró que de todas formas es mejor que un menor esté en una familia de acogida que institucionalizado, pero que para optimizar ese recurso se debe capacitar a las madres en el tema vínculo y su importancia, ya que no basta con darle la papa al niño y hacerlo dormir, se requiere cuidado y estimulación en exclusividad.

Eso sí, afirmó que el proceso tiene una gran dificultad y “es que muchas veces el vinculo que se crea entre ese niño y esa madre sustituta es tan grande, que la madre quiere finalmente quedarse con el bebe, sin embargo, la ley no se lo permite. Esas son dificultades solucionables y las instancias correspondientes deberían ante nada velar por el bienestar del niño y no quedarse de manos cruzados por el mero cumplimiento burocrático”.

Sename: “Los plazos se cumplen”

Ximena Arriagada, coordinadora de la Unidad de Adopción de Sename en la Región, precisó que desde lo legal no ha habido modificaciones a la ley. “Hubo un intento por hacer una modificación, pero se optó por darle prioridad a la Ley de protección de Derechos”.

Sin embargo, como unidad realizaron modificaciones el año pasado. “Teníamos muchos postulantes que querían adoptar niños pequeñitos, de 0 a 3 años, y no teníamos respuesta para niños de 4 a 5 años, entonces dedicamos las postulaciones de 2016 a familias que sólo quisieran adoptar a niños mayores de 4 años. Y tuvimos interesados, lo que nos permitió dar una respuesta a niños mas grandes”.

En cuanto a los plazos de adopción, precisó que varían según la edad del niño, “porque si alguien quiere adoptar un niño de 6 años, lo más probable es que la llegada de su hijo no tarde más de un año. Pero con un recién nacido se puede tardar hasta 3 años, porque esos niños son producto de una cesión por parte de su madre, y esto ha ido disminuyendo notoriamente porque los programas de Gobierno que van orientados a que las mujeres quieran quedarse con sus hijos. También hay mujeres que se retractan, y tienen 30 días para hacerlo, según la ley”.

La sicóloga precisó que el espíritu de la ley apunta a que los niños se queden con sus familias biológicas, pero que se busca sólo hasta el tercer grado de consanguinidad, es decir padres, tíos y abuelos, por ambos lados. “Siempre la prioridad la tiene un familiar, y recién ahí, cuando eso está despejado, está la posibilidad de iniciar una causa de susceptibilidad de adopción. Ese proceso de búsqueda puede tardar de 6 meses a un año, porque hay que considerar que haya algún familiar dispuesto a cuidarlo, pero que no tiene todas las condiciones, entonces se le entrega apoyo antes de que se le entregue al niño”.

En 2016 sólo 60 niños fueron adoptados y en 2015 la cifra fue de 75, ya que la mayoría de los niños que ingresan al sistema proteccional regresa con su familia.

26 causas de adopción

La jueza de Familia Loreto Pozo Salgado insistió en que la filosofía actual es tratar de sostener que la mayoría de los niños se queden en su familia de origen, ya sea con su padres, familia inmediata o adultos significativos que puedan hacerse cargo de su cuidado.

“Es la ley de adopción la que determina la forma sobre cómo los Tribunales resuelven. Es un error creer que las adopciones dependen de la voluntad del juez, sino que dependen de que se cumplan los parámetros que la ley señala”.

La magistrada dijo que normalmente la gente cree que son muchos los niños que están para ser adoptados y no es así, ya que hay que tomar en cuenta varios factores:uno de ellos es la baja tasa de natalidad, que es de 0,9 a un niño por mujer. “En Concepción somos 13 jueces en el tribunal, tenemos 250 mil causas al año y en adopción no son más de 26 en todo el tribunal, o sea no son más de 26 niños en el año para ser adoptados. Es una realidad marginal, la ley no es pro adopción y tiene como finalidad dejar a los niños con su familia de origen”.

La jueza agregó que según la norma, la adopción es el último recurso y agregó que en un proceso de susceptibilidad de adopción pueden revertirlo si se dan cuenta de que no se han agotado todos los recursos para que ese niño se quede con su familia.

“Por eso el criterio no viene del tribunal, sino que es a proposición de las instituciones que han hecho el trabajo con las medidas de protección para ver qué niños cumplen este estándar. En Chile un niño potencialmente adoptable no pasa de los 7 años, entonces no es conveniente hacerlos pasar por este procedimiento, porque es como dejarlos disponibles sin que nadie se interese por ellos, y esto es pernicioso para el niño, porque lo etiquetaste como susceptible de ser adoptado y lo desarraigaste de su entorno familiar”. Agregó que no hay interés adoptar a niños de esa edad, y es el Estado el que tiene que cumplir una labor casi de crianza.

En cuanto a los tiempos de adopción, explicó que el tiempo promedio de la susceptibilidad de adopción, incluida la apelación, es de seis meses, y ahí se pasa a la etapa dos, la que debe durar menos de un mes.

Progenitores hoy son la prioridad

En cuanto a las causas de inhabilidad de los padres, es decir, que puedan llevarlos a perder a sus hijos, están el no ir a verlos cuando están internados en los hogares con una medida de protección; la drogadicción, las enfermedades mentales, e incluso la propia voluntad de los padres, cuando manifiestan no ser capaces de cuidarlos.

“Hay que precisar que la razón económica no es el detonante de declarar a un niño de susceptible de ser adoptado, sino la incapacidad de las familias de hacerse cargo. Pueden estar muy bien económicamente pero si no tienen interés es una causal de que ellos pierdan su cuidado”, explicó la magistrada. 

En cuanto a las madres que voluntariamente ceden a sus hijos, hay que recordar que “después del parto como jueces tenemos que asegurarnos de que esa voluntad sea genuina, y para eso ellas tiene un plazo de retractación de 30 días. Sin embargo, este año nos ha tocado ver señoras que, cuando se dan cuenta de que sus hijos ya están en un proceso de susceptibilidad de adopción, salen a buscarle papá a la guagua para que ellos también se puedan oponer al proceso”.

Por eso, la magistrada concluyó que no hay una oferta suficiente para todas las personas interesadas en adoptar y agregó que “cuando llegamos a la susceptibilidad de adopción es porque todo falló”.

Nueva investigación

La especialista, junto al departamento Clínico de Psiquiatría y Salud Mental Oriente, de la Universidad de Chile, está trabajando actualmente en un estudio proyecto que analiza que la carencia afectiva de vínculo de un menor, los primeros seis meses, puede generar episodios de violencia o delincuencia a largo plazo.

“Se está diseñando un estudio sobre la personalidad en niños institucionalizados y su relación con el vinculo temprano. En el fondo queremos hacer un estudio cualitativo /cuantitativo en base a revisión de fichas de niños que siempre han estado en hogares, que no han sido adoptados, que han delinquido o son infractores de la ley”.

El estudio será realizado por un grupo interdisciplinario de investigadores, es decir, sociólogos, psicólogos y médicos (Sandra Viani; Gabriela Huepe; Paulina Barros). “Sin embargo, en estos momentos estamos parados en el proyecto debido a los problemas que ha tenido el Sename en el último año”.

“Es un trabajo de  dar amor a diario”

Un año y medio tenía el hijo de Katiuska Cepeda al momento de recibirlo, pero había llegado al hogar a los seis meses de edad, es decir, el menor estuvo un año institucionalizado.

“El daño del desapego, el rechazo materno y el daño que la institucionalización del niño creo que son una suma compleja que puede resultar en un daño irreparable (…). Yo llevo dos años trabajando el apego en reparación de esa etapa y todavía no puedo salir de esa etapa que se trabaja con mucha paciencia, amor. Hay prácticas de apego como dormir con él, darle un cuidado más exclusivo”.

Cepeda explicó que el trabajo de apego lo basa en la literatura y la experiencia personal, pues antes de adoptar fue madre biológica de una niña que ahora tiene nueve años, por lo tanto, la experiencia fue su primer apoyo. “Yo siento que fui súper afortunada porque una mujer que no ha sido mamá y en su primera experiencia materna la tiene con un niño con trauma es como un triple trabajo”.

Katiuska Cepeda afirmó que se requiere no sólo que los jueces se interioricen del tema, sino que establecer una política pública que apunte al apego como algo necesario para el desarrollo humano, pues hay mucha evidencia científica en el tema del apego que deja en claro que la institucionalización prolongada no es positiva para el niño.

Recalcó que el apego es un trabajo de dar amor a diario, con mucha paciencia, pues el trabajo puede ser de dos a cuatro años dependiendo de la edad que el niño llegue.

Recomendó buscar apoyo psicológico en caso de ser necesario, pues los niños comienzan a mostrar agresividad, impulsividad y bajo manejo de la frustración aunque sea una situación sencilla, debido a las cicatricez que el proceso dejó en ellos.

Etiquetas