Más allá de normativas e imposiciones, lo cierto es que lo principal para generar una cultura sin plásticos es crear una conciencia que parta desde cada círculo familiar.
El análisis microbiológico nos entrega información sobre la calidad de higiene aplicada durante las etapas de producción, almacenamiento, transporte y preparación del alimento para su consumo.
Sin lugar a duda, la educación en este tema es fundamental sobre todo en comunidades y juntas de vecino. No basta solo con proteger los grandes predios, es importante también que las personas aprendan que acciones preventivas pueden realizar, con el fin de evitar posibles catástrofes en sus viviendas ubicadas en el área rural o en la interfaz urbano-rural.