Se trata de estructuras de conectividad concentradas en el Gran Concepción. El Puente Esmeralda, el Eje Colón y el Puente Perales están ahora ahí, sin movimiento, sin actividad, sin avance, sin un nuevo ladrillo en pie desde hace semanas.
Por otro lado, descartan priorizar a subcontratistas en futuros concursos por criterios de libre competencia y probidad administrativa.
Pero todo esto pasa a ser un ejemplo de un problema mayor. No es la primera vez, ni menos la más reciente, que empresas que se adjudican recursos públicos abandonan los proyectos, en su mayoría por quiebra.
Tapusa, empresa a cargo, abandonó las faenas que registraban un avance de poco más del 60%.