Si algo nos enseñó la revuelta social de 2019, es que crecientes sectores de la sociedad chilena ya no aceptan que las instituciones tomen decisiones a puertas cerradas, sin contemplar las propuestas de las comunidades.
Debemos recordar que lo que está en riesgo son las vidas de los afganos, migrar es un derecho humano, por lo que la posición de la Unión debería ser unánime al momento de proteger los derechos fundamentales.
Aunque debió pagar por ello un alto costo personal, en términos afectivos y económicos, jamás se arrepentió y siguió pensando en Chile hasta el final. Por eso y por tantas otras razones, merece ser recordado como el Padre de la Patria.
El debate político parece no dar cuenta y evidenciar cierta displicencia y desaprensión de la envergadura de la crisis, la presión inflacionaria y el estrés fiscal al que hemos sometido nuestra economía