Una cuestión que toma mucho más peso todavía en medio del actual contexto país, donde la seguridad pública tomó fuertemente el protagonismo de la agenda.
Se hace imperante la idea que el Biobío debe ser uno de los territorios prioritarios en este plan. Pues los antecedentes son varios y robustos.
Más allá de las divergencias entre autoridades, lo que importa es que los trabajos tienen un plazo fijo: antes que comience el invierno. La idea es no lamentar.
La urgencia de lo acontecido significa que todo el proceso debe ser lo más expedito posible, pues es el bienestar de cientos de familias el que está de por medio. Un grupo de chilenos que merecen un apoyo digno.
Salidas pueden existir muchas con tal de desarmar este nudo crítico. Lo importante es que se concrete alguna, ya que lo principal es hacer frente a la contaminación derivada de la contaminación a leña.
La molestia ciudadana es totalmente válida y ante eso las autoridades deben saber dar una respuesta concreta pero no en los anuncios, sino que en los hechos concretos.