Hay locales, como La Barca, con 30 años de historia, con tres décadas de empanadas fritas, mariscales y platos marinos que deleitaron el paladar de muchos penquistas y eso no se debe perder.
Así, en una tarea que parecía compleja, el municipio, al parecer y con el apoyo ministerial, conseguirá un beneficio inesperado para los habitantes de su comuna.
"Obras son amores y no buenas razones”, dice el adagio popular y, en este caso, bien puede aplicarse como ejemplo para otras infraestructuras viales que requiere el Biobío, especialmente, en la zona sur del Biobío.
Aquí cabe perfecto plantear el reclamo constante de regiones, en que sus habitantes resultan desfavorecidos hasta en su movilidad.
Un punto a considerar, y que es lave, dice relación con el cuidado de los lugares descritos. Todos con una rica historia y que nos corresponde atesorar, bajo el supuesto de su posible explotación turística.
Lo importante es que al final se conjugue la mejor decisión para las personas, todos merecemos vivir en un ambiente libre de contaminación.