El llamado es a tomar las precauciones necesarias para evitar que se generen incendios forestales. Esto último, vinculado a que la intencionalidad predomina en la generación de siniestros.
Dos puntos clave, mejoramiento de la calzada y mayor fiscalización de su uso.
Las dos aristas que resultan claves para terminar con las bolsas plásticas, al menos en el comercio, son la educación ambiental y la debida fiscalización.
Hasta ahora, pese a todo, no han tenido grandes consecuencias como las que vimos en los últimos años.
Es por eso que la preparación de los municipios resulta clave, bajo la perspectiva de que son las autoridades del nivel más cercano a la ciudadanía.
En todo caso, este problema ha sido por años un dolor de cabeza en el centro penquista y también en otras comunas del Biobío.