El juego es una invitación a reflexionar acerca de las especies nativas que están en peligro como la ranita de Darwin, el pingüino del Humboldt o el flamenco chileno. Se disfruta a partir de los 8 años y entre 2 a 5 jugadores.
En su anuncio, el mandatario afirmó que el proyecto de reforma constitucional “consagra, además, el principio de interculturalidad, que reconoce y valora la riqueza y diversidad cultural de nuestro país, donde prima el diálogo permanente y el respeto mutuo entre los pueblos”.