Esta patología oncológica oral comparte factores de riesgo con la que afecta a la piel, siendo el principal la exposición directa y excesiva a la radiación solar, cuyo daño se acumula a lo largo de la vida. Ahí la clave para prevenir su desarrollo y cuidar la calidad de vida.
La educación se ve como una alternativa, quizá la más efectiva, para enfrentar la actual crisis y sus consecuencias futuras.