La preocupación por la reanimación de la economía (por cierto, entendible) va de la mano con la preocupación por nuestro ambiente (por cierto, urgente).
Si bien para el ordenamiento chileno, corresponsabilidad y coparentalidad parecen ser instituciones recientes, lo cierto es que estas ya se encontraban directa o indirectamente recogidas en instrumentos de larga data y de aplicación en el país.
319 mil contagios, 7 mil muertos y sobre 20% de desempleo pronosticado hablan de iniciativas anteriores deficientes y demuestran que el problema no eran los recursos, sino la falta de voluntad.