Hay que ser optimistas, pero sin ser imprudentes ni destemplados, porque ante tanta promesa debemos desconfiar de los que no se hacen cargo de explicar cómo van a materializar el ejercicio de estas perspectivas.
Es un plan ambicioso y necesario, pero es sorprendente que hoy en 2021 aún existen temas de desigualdad hacia las mujeres en algunos trabajos y rubros.
Al igual que en el proceso constituyente, la sala de clases y la comunidad escolar se verán beneficiadas con una mejor convivencia si somos capaces de reconocer que, a medida que crecemos, nos vamos convirtiendo en prisioneros de nuestros prejuicios.