Muy probablemente tengamos que ir abandonando los discursos simples y las tentaciones populistas, para asumir que los impactos de la crisis ambiental, sanitaria, económica y social requiere de candidatos que nos ofrezcan responsablemente más bien sangre, sudor y lágrimas, para que la derrota no sea definitiva y podamos recuperar las esperanzas en la paz y la prosperidad, en un tiempo mejor.
La Convención Constitucional tiene la gran tarea de liderar un proceso transformador del paradigma antropocéntrico, lo cual se plasmará no solo en la redacción de la Nueva Constitución, sino también en el espíritu participativo de sus discusiones.