Política

Humberto Toro: “El Estado se debe adecuar a realidad del territorio. Al Gore le falta imaginación”

Dijo que no se puede abordar el desarrollo del territorio siguiendo patrones rígidos, por tanto, se requiere flexibilidad y tener una mirada no sólo técnica y jurídica, sino también política.

Por: Daniela Salgado | 05 de Julio 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

El ex gobernador de la provincia de Arauco, Humberto Toro (PS), ha seguido con atención la polémica que se ha suscitado entre el Gobierno Regional (Gore) y los alcaldes y los vecinos del territorio producto del alza en el precio del peaje de Chivilingo.

El alza se concretó, por eso, más allá de este hecho puntual, Toro sostiene que no se puede pensar en el desarrollo de la provincia basándose en estructuras rígidas. Debe existir flexibilidad o como manifiesta “cambiar el paradigma”.

Por lo anterior, asegura que no es posible que las autoridades en ejercicio digan que no se puede hacer nada. “Falta imaginación”, dice.

Explicó que cuando asumió como gobernador de la provincia, el proyecto Ruta 160 no estaba terminado e incluía la construcción de un solo puente en el sector Ramadillas (el que corre de norte a sur). El otro, para habilitar las cuatro pistas y así dar continuidad a la doble vía, ya existía. No obstante, el terremoto del 2010 lo dejó deteriorado y es ahí, en medio de su gestión, que surgió al idea de construir el otro viaducto, cuyo término condicionó el alza de la tarifa en el peaje Chivilingo. “Ese puente se consideró en un proyecto nuevo, distinto al contrato Ruta 160, que consideraba un solo puente”, explicó.

Contó, además, que a pocas semanas de su asunción, tuvo su “primera protesta”. ¿El motivo? La Ruta 160.

Así sostuvo variadas reuniones de trabajado con dirigentes y vecinos de la provincia que identificaron (“a la antigua, con un papelógrafo sobre la mesa”) una serie de puntos y situaciones irregulares en el camino que, otra vez, no eran parte del “proyecto original Ruta 160”. Ello, derivó en un nuevo contrato con la empresa para solucionar 41 problemas identificados, las denominadas obras complementarias (“contrato 4848”).

Es decir, Toro sostiene que para abordar el desarrollo de un territorio que por años ha sido considerado el patio trasero de la región del Bío Bío, se debe ir más allá de lo dicta la norma, la estructura. “En otras palabras el Estado se tiene que adecuar a la realidad del territorio, lo contrario es imposible”, sostuvo la otrora autoridad provincial.

El ex gobernador agregó que “no se trata de abaratar el precio del peaje porque sí, o solo sí. No se trata de que el precio sea mayor o menor. Se trata de establecer si el precio afecta o no el desarrollo de un territorio, cuya definición del Estado ha sido sacarla de su zona de rezago. Esa es una decisión política. No es sólo una decisión jurídica o técnica, por eso se habla de voluntad política para resolver este tema”.

– ¿En qué momento se llega al acuerdo de subir la tarifa del peaje mientras no se concluya el puente Ramadillas?

– Cuando se termina el proyecto original de la Ruta 160, el contrato dice que se tiene que iniciar inmediatamente el cobro. Eso debe haber sido en junio de 2016 ó 2017. Ahí viene toda nuestra argumentación sobre el desarrollo económico local, que no se puede discutir el cobro el peaje, si no se hace desde una mirada más amplia. Claro, la empresa argumentaba que había terminado el contrato.

– ¿Lo que usted plantea, en definitiva, es que se puede llegar a un nuevo acuerdo con la empresa?

– Sí, porque la rabaja del peaje no estuvo condicionada por el término de la Ruta 160, sino por una obra faltante que no era parte del contrato inicial.

– ¿Las obras complementarias podrían aportar en esa opción?

– Exactamente. Otro ejemplo. Pitraleo, un sector poblado por 20 familias, fue afectado por la construcción de la vía, que fue dividida en dos y para cruzar, y llevar a sus hijos al colegio, los vecinos tenían que ir a dar la vuelta a San José de Colico, lo que implicaba recorrer 22 kilómetros. Eso era inaceptable. Y los vecinos y el alcalde dieron una gran batalla. Acogimos el problema, porque nuestra gestión fue participativa y buscamos una solución.

En efecto, en el lugar hoy se construye una obra que posibilita el cruce de los vecinos del lugar.

“Lo que yo digo es que si nosotros, los alcaldes y los vecinos pudimos argumentar que pese a que la Ruta 160 estaba lista, existía un puente sin concluir que impedía que el camino fuera expedito, también se puede argumentar que la vía sigue estando inhabilitada, por los trabajos que se realizan en Pitraleo, donde hay conos, o las 41 obras complementarias”, dice.

– ¿O sea, no caben aquí declaraciones de que no se puede hacer nada?

– No, siempre se puede hacer algo. Falta que cambien el paradigma, porque este gobierno se mueve bajo estructuras cerradas, adecuarse a la realidad del territorio.

Etiquetas