Política

Fernando Pairicán, historiador: “Si se ha revertido la impunidad, es por el activismo de la familia Catrileo”

Por: Javier Cisterna | 06 de Enero 2018
Fotografía: Agencia UNO

A 10 años de su muerte, familia y cercanos a Matías Catrileo se reunieron en torno a un trabajo biográfico, que narra capítulos inéditos de su vida y entrega detalles de la fatídica madrugada del 3 de enero de 2008.

“Eran cerca de las cinco de la madrugada cuando un grupo de mapuche comenzó a subir por los pedregosos caminos de Tres Cerros, en la comuna de Vilcún, en La Araucanía, en dirección al fundo Santa Margarita. Matías Catrileo durmió poco, casi nada. Ayülef, comunero que le dio alojamiento esa noche, señala que Matías estaba ‘como ido’. La ansiedad no le había permitido dormir”.

Con esas líneas Fernando Pairicán, historiador, comienza la narración de la biografía de Matías Catrileo, su último libro; un trabajo que según explica fue encargado directamente por la familia del joven activista.

En un ejercicio de memoria, a 10 años de su muerte, Pairicán recorre la vida de Catrileo. Y aunque introduce narrando los sucesos del 3 de enero de 2008 que desembocaron en su muerte, cuando el cabo de Carabineros Walter Ramírez le dispara durante una ocupación de terrenos, relata con detalle su proceso de identificación en el marco de la causa indígena. Misma transformación que marcó a muchos otros en la década del quinto centenario, a mediados de los ‘90.

– ¿Matías Catrileo es un reflejo de su época para el movimiento mapuche?

– La historia de Matías refleja un proceso de mapuchización, que tal vez responde al fenómeno que está llevando adelante el movimiento autonomista mapuche en Chile pero también el proceso de emergencia indígena a nivel continental. Al ser Matías muy inteligente en su análisis, va comprendiendo las transformaciones de América Latina y Chile, y complementa con ello su proceso de identificación como sujeto mapuche en la sociedad chilena.

– Matías crece en un Santiago distinto al que conocemos hoy y después se traslada a Temuco.

– Ser mapuche no es políticamente correcto, no es una moda. En los ‘90 ser mapuche es ser inferior, tanto en Santiago como en el sur. Matías hace lo inverso que muchos. Podría no haber sido mapuche, pero él toma la decisión de ser mapuche, de muy niño y muy joven. Es parte de su carácter.

– ¿Qué elementos lo llevan a su identificación?

 – Hay un discurso familiar donde lo mapuche está presente. Matías comparte mucho con su familia Catrileo. El colegio donde estudia trabaja mucho lo indígena y la importancia de los pueblos originarios. Los ‘90 también son clave. A Matías le toca vivir el quinto centenario, el proceso de emergencia mapuche. Dimensiona lo que es Ralko, que lleva a un movimiento de protesta. Por el lado paterno, la tía de Matías está casada con Pedro Marimán, que pertenece a una de las familias intelectuales mapuche más prolíficas del último tiempo. Tiene un círculo familiar con el cual logra estar inserto en un mundo mapuche, con historia, política. Se discute en la vida cotidiana.

– Sin embargo, Matías Catrileo escoge el camino de la acción directa, en lugar de la vía política o intelecual. ¿A qué se debe?

– Desde niño fue muy crítico de la cultura neoliberal, eso se refleja en sus múltiples identidades. No es una persona consumista, cuestiona el modelo. A los 12 años ya se muestra así. Cuando llega a La Araucanía, más maduro, lo interpreta como anticapitalismo, lo teoriza, y eso lo lleva a inclinarse por la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), que es una organización que plantea el discurso teórico pero también con una práctica política.

– ¿Cuándo se incorpora a la CAM?

– Es difícil determinarlo, pero en 2007 ya está plenamente incorporado.

– En el libro dedicas varias líneas a la figura de Walter Ramírez, carabinero que disparó a Matías Catrileo. ¿Qué pasa con él esa noche?

 – Yo critico que, normalmente, cuando los carabineros están en función y cometen un delito, casi siempre uso desproporcionado de la fuerza, señalan que solo reciben órdenes. En ese sentido hay que discutir en qué momento se robotiza la persona. Yo creo que ningún ser humano, jamás, ni siquiera bajo las dictaduras, pierde su capacidad de decisión final. Walter Ramírez tiene la facultad de disparar al aire o no disparar, pero en ese momento decide disparar al cuerpo. Esa es mi reflexión. El policía que al final del día llega a su casa y saluda a su familia tiene decisión, sabe separar el bien y el mal. Y disparar a personas desarmadas, que están escapando de un campo, me parece un acto de maldad.

– Los cercanos a la familia Catrileo acusan impunidad en el caso. ¿Qué logras constatar?

– El último capítulo de la biografía da cuenta de ello. Es un capítulo que el papá de Matías impulsó. La Araucanía es un reducto de colonialismo muy fuerte y, por lo tanto, son los hijos o los nietos descendientes de colonos o criollos los que están en distintos espacios de poder, desde el Servicio Médico Legal (SML), pasando por universidades, hasta el Congreso. Son ellos los que ocupan todos los espacios. Cuando uno se da cuenta de que hay personas dentro del SML apostando por la impunidad, asociadas con Carabineros, está claro para la familia que hay un intento de impunidad desde el momento de que el cuerpo de Matías entra al SML. Si en estos 10 años se ha revertido la impunidad, ha sido por el activismo por los Derechos Humanos de la familia, acompañada por el movimiento mapuche y otras expresiones de solidaridad.

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