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La IA empieza a cambiar la capacitación laboral: aprender dentro del trabajo gana terreno frente al modelo tradicional

La inteligencia artificial está abriendo una nueva vía para enfrentar uno de los problemas persistentes del mercado laboral: la distancia entre las habilidades que necesitan las empresas y las que tienen disponibles sus trabajadores.

Por: Contenido Externo 23 de Septiembre 2026
Fotografía: Archivo
Lo que debes saber
  • Aprendizaje contextual: La tecnología permite a los trabajadores recibir instrucciones y resolver dudas técnicas al instante durante la ejecución de sus tareas, complementando los cursos formales y manuales.

  • Avance en Chile: La necesidad de estas competencias ya genera impacto local; durante 2026, SENCE y Microsoft incorporaron diversos cursos de IA enfocados en áreas como recursos humanos, ventas y gestión de proyectos.

  • El valor de la experiencia: Pese a la inmediatez de estas herramientas, el conocimiento humano sigue siendo irremplazable. Se estima que, en sectores como la manufactura, más del 81% de las tareas continuará dependiendo de las personas.

    Te invitamos a leer la nota completa más abajo para conocer los detalles.

Más que reemplazar la capacitación, la tecnología comienza a integrarse al aprendizaje para entregar conocimiento cuando una persona lo necesita y dentro de su propio flujo de trabajo. 

Una señal reciente viene de la industria manufacturera. Un estudio publicado por Deloitte y The Manufacturing Institute estima que, entre 2025 y 2030, el empleo de técnicos de manufactura en Estados Unidos podría crecer seis veces más rápido que las ocupaciones de producción. 

El mismo análisis calcula que durante ese periodo los empleadores podrían necesitar cubrir 2,3 millones de vacantes entre puestos técnicos de manufactura y ocupaciones relacionadas. Parte del desafío está en encontrar personas que ya posean determinadas habilidades y acelerar el aprendizaje de aquellas que provienen de otros sectores. 

De tomar un curso a aprender mientras se trabaja 

La diferencia que introduce la IA está en el momento en que ocurre el aprendizaje. Un trabajador que enfrenta una máquina, procedimiento o software desconocido puede recibir instrucciones específicas sin tener que esperar necesariamente una nueva instancia formal de capacitación. 

El estudio de Deloitte entrega un ejemplo concreto: un técnico de mantenimiento podría registrar en video un problema de un equipo para que una herramienta de IA analice la situación y sugiera pasos de diagnóstico en minutos. El conocimiento pasa así de estar concentrado en manuales, cursos o trabajadores experimentados a estar disponible también durante la ejecución de una tarea. 

Esta lógica puede extenderse más allá de las plantas industriales. Áreas de recursos humanos, ventas, administración, servicio al cliente o gestión de proyectos enfrentan un desafío parecido cuando incorporan nuevas herramientas y procesos. 

La capacitación corporativa empieza entonces a combinar cursos estructurados con aprendizaje continuo. En Chile ya existen programas de capacitación en inteligencia artificial para empresas que abordan herramientas como Copilot, OpenAI y Gemini, junto con automatización y aplicaciones de IA vinculadas al trabajo cotidiano. 

La diferencia respecto de una capacitación tecnológica genérica está en conectar el aprendizaje con funciones que las personas efectivamente desempeñan. Un equipo comercial no necesita desarrollar las mismas competencias que uno de recursos humanos, aunque ambos utilicen modelos de IA generativa. 

Chile también está moviendo la capacitación hacia la IA 

La demanda por estas habilidades ya aparece en iniciativas públicas de formación. Durante 2026, SENCE y Microsoft incorporaron seis cursos de inteligencia artificial orientados a ámbitos como recursos humanos, marketing y ventas, gestión de proyectos y tecnologías de información. 

Esto obliga a mirar la brecha de habilidades como un problema que no se resuelve únicamente contratando nuevos perfiles. Para muchas organizaciones, capacitar a quienes ya conocen sus procesos puede ser otra vía para incorporar competencias que cambian con rapidez. 

La experiencia sigue teniendo un lugar difícil de automatizar 

Que la IA facilite el acceso al conocimiento técnico no significa que desaparezca la experiencia acumulada. El Manufacturing Industry Outlook 2026 de Deloitte estima que más del 81% de las horas de tareas en manufactura seguirán dependiendo del trabajo humano. 

El cambio está más bien en cómo se distribuye el conocimiento. Un especialista experimentado puede dejar de responder repetidamente consultas básicas y dedicar más tiempo a problemas complejos, mientras los trabajadores menos experimentados cuentan con nuevas formas de orientación. 

Para las áreas de capacitación aparece otro desafío: los contenidos también deben actualizarse a la velocidad con que cambian las herramientas. Un curso diseñado para una tecnología específica puede perder vigencia mucho antes que los antiguos programas corporativos de varios años. 

La IA comienza así a intervenir en ambos lados del proceso. Puede ayudar a las personas a aprender durante el trabajo, pero también permite producir y actualizar materiales formativos con mayor rapidez. El resultado probable no es el fin de los cursos corporativos, sino una convivencia entre formación estructurada, plataformas digitales y asistencia contextual durante las tareas. 

El experimento que está ocurriendo en la manufactura estadounidense ofrece una señal para otros sectores. Si el conocimiento especializado puede hacerse más accesible y los tiempos de aprendizaje pueden reducirse, la discusión sobre IA en el empleo deja de estar concentrada exclusivamente en qué tareas serán automatizadas. También empieza a importar qué tan rápido podrán aprender las personas las tareas que vienen después.

 

 

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