Museos asociados a pueblos originarios, grandes obras arquitectónicas y destinos urbanos son alternativas para los visitantes invernales.
Subir a las cordilleras del Biobío no solo significa nieve y montaña. También localidades como Alto Biobío o Cañete guardan en sus rincones retazos de nuestra historia y particularmente, de los pueblos originarios.
Uno de los más visitados es el Museo Pehuenche instalado en Ralco, a un costado de la plaza de la comuna. Ubicado a 94 kilómetros de la capital provincial, Los Ángeles y a 52 kilómetros de Santa Bárbara, este recinto atesora en sus exposiciones la vida cotidiana de las comunidades pehuenches, exhibiendo utensilios domésticos, joyas, instrumentos musicales, esculturas a escala humana, plantas y árboles nativos que hacen de este lugar un atractivo imperdible para el turista, de la misma manera que el mirador externo de 25 metros donde se puede apreciar en 360 grados el entorno de la comuna.

De la misma manera, el Museo Mapuche de Cañete cuya arquitectura se inspira en una ruka o vivienda indígena muestra colecciones de joyas y elementos de la cultura originaria, lo que también es una puerta de entrada a la tradición gastronómica local con comidas de autor como la tradicional “Paila carajo”, mientras que su interculturalidad también permite disfrutar gastronomía mapuche. Además, su gran variedad y calidad de servicios lo posicionan como un punto estratégico desde el cual conocer otras comunas como Contulmo, Capitán Pastene, Lebu y Tirúa.
Además, las capitales regionales de Ñuble y Biobío también ofrecen una serie de imperdibles a la hora de visitar el patrimonio local. En este sentido, el Campus de la Universidad de Concepción es lugar obligado de paseo tanto por su arquitectura diversa y su Casa del Arte como por el patrimonio natural de su entorno. Además, en la Costanera se erige imponente el Teatro Regional del Biobío, obra del arquitecto Smildjian Radic, quien recibió el Ritzker, equivalente a un premio Nobel en la especialidad.
En tanto, Chillán ofrece el centro de la ciudad como un paseo lleno de historia como el Museo Claudio Arrau, los murales de Siqueiros y Guerrero en la Escuela México o bien, la Catedral de Chillán reconocida como un ícono arquitectónico a nivel país. Además, la Universidad del Bío-Bío en su campus Ñuble ofrece el denominado Parque de las Esculturas, que forma parte del polígono que en 2025 fue declarado Monumento Nacional, junto a la Casa May Colvin, en el Campus Fernando May, que se encuentra junto al Museo Marta Colvin, vigente desde 2011.