La superficie de arándanos en la Región del Biobío es de aproximadamente 2.193 hectáreas, según los datos más recientes del Catastro Frutícola de CIREN (correspondiente a la temporada 2022-2023).
La proyección del Comité de Arándanos de Frutas de Chile de superar las 95 mil toneladas de exportación de fruta fresca para la temporada 2026-27, impulsada por un notable alza del 39% en las variedades de recambio genético, es leída habitualmente como un hito exclusivamente agroexportador. Sin embargo, para quienes analizamos el mercado del suelo, estas cifras revelan un fenómeno de fondo altamente relevante: la directa e innegable correlación entre la innovación productiva y la plusvalía del mercado inmobiliario agrícola y rural en Chile.
Desde la perspectiva inmobiliaria, la reconversión hacia nuevas variedades genéticas —que entregarán fruta más firme, de mejor condición y mayor valor en destinos exigentes como Europa o Estados Unidos— no representa únicamente un salto cuantitativo en envíos. Significa una sustancial revalorización del activo tierra. Un predio agrícola que incorpora genética de vanguardia, infraestructura de riego eficiente y logística acelerada deja de ser un terreno de cultivo tradicional para transformarse en un activo inmobiliario de alta rentabilidad, bajo riesgo técnico y gran atractivo para fondos de inversión e inversionistas patrimoniales.
Esta sofisticación del sector frutícola ejerce además un potente efecto dinamizador sobre los terrenos suburbanos y rurales de zonas clave del centro-sur del país. La demanda por suelo de alta aptitud agrícola, con acceso hídrico garantizado y conectividad vial expedita hacia centros de embalaje y puertos, eleva el valor por hectárea y cataliza el desarrollo de infraestructura de servicios, bodegaje y logística agroindustrial en su entorno inmediato.
El mercado inmobiliario rural contemporáneo ya no se valora únicamente por la superficie o la ubicación geográfica, sino por la capacidad del suelo para integrarse con éxito en las cadenas de valor globales. El desempeño del arándano chileno demuestra que cuando la innovación y la calidad llegan al campo, la tierra no solo rinde frutos: consolida su valor y asegura su atractivo de inversión a largo plazo.
Andrés Amstrong
Director Ejecutivo Comité Arándanos