El proyecto de Presupuesto 2027 trae cifras que obligan a ser serios. La inversión del Gobierno Regional del Biobío baja 6,7%, de $117.952 a $110.107 millones, y el Fondo de Apoyo al Transporte Público cae 41%.
Pero hay datos que se pasan por alto: el FNDR crece 6,7% y el Fondo para la Productividad y el Desarrollo sube 5,6%, hasta $18.300 millones. Con una desocupación de 10,7%, la más alta del país, la pregunta no es cuánto nos quitaron, sino cómo logramos que cada peso se convierta en obra y en empleo
Es un presupuesto que exige menos anuncios y más disciplina. La respuesta es la eficacia. Establece que, si a julio de 2027 ejecutamos al menos la mitad de la inversión, el Gobierno Regional podrá pedir a Hacienda recursos adicionales de hasta 7%.
Ese es el camino para paliar el recorte: la velocidad de gasto, no del discurso. Cada semana de atraso en una licitación es un puesto de trabajo que no se crea.
Proponemos planificación financiera base cero sobre las nuevas iniciativas: incorporar proyectos con compromiso financiero claro y con evaluación técnica lista, y priorizar los de rápido despacho. Lo que no está maduro, no entra a la cartera. La regla está escrita; ahora corresponde cumplirla.
Esa cartera debe tener tres ejes. Primero, empleo inmediato y una agenda fuerte con los municipios a través del FRIL, que permite proyectos de hasta 6.000 UTM sin informe del Ministerio de Desarrollo Social.
Son obras que los alcaldes conocen, que se licitan rápido y que dan trabajo local; el plan Juntos Reactivamos, con $32.856 millones, ya mostró que ese camino es posible. Segundo, proyectos macro con nuestros socios estratégicos del MOP, Salud y Vivienda, mediante convenios marco. Son las obras de mayor escala y las que más empleo sostenido generan.
En Salud se exige validación previa de la Subsecretaría de Redes Asistenciales; en Vivienda, coordinación con el Serviu en la compra de terrenos; y con el MOP, trabajo conjunto con Vialidad y Obras Hidráulicas.
Estos convenios deben ser entre servicios públicos, con trazabilidad y rendición de cuentas desde el primer día. Tercero, fomento productivo: el FPD permite apoyar proyectos de Corfo y ANID, incluso aquellos en lista de espera, en madera, hidrógeno verde, industria y pymes proveedoras.
Desde el Core Biobío estamos disponibles para apoyar al gobernador Giacaman en esta tarea, sin mezquindades políticas ni quimeras ideológicas impulsadas por sectores minoritarios que ya fracasaron en el pasado con su proyecto de país.
La región no tiene tiempo para eso: necesita unidad en lo esencial, que es empleo, inversión y obras que lleguen a tiempo. Tiene familias que esperan resultados y una cifra de desempleo que no admite excusas. Sin prioridades no hay empleo, y sin ejecución no hay prioridades.
Si priorizamos, ejecutamos y rendimos cuentas, el Presupuesto 2027 puede ser la oportunidad de demostrar que el Biobío sabe gastar bien.
Luis Santibáñez Bastidas
Consejero Regional del Biobío
Presidente de la Comisión de Presupuesto e Inversión