Opinión

Formando líderes climáticos: Al Gore en Chile

Por: Diario Concepción 16 de Julio 2026
Fotografía: Cedida

El Premio Nobel de la Paz 2007, Al Gore, estuvo en Chile la semana pasada dirigiendo un taller para formar líderes climáticos (The Climate Reality Project). Es sin duda inspirador que el autor de “Una verdad incómoda” se haya motivado a venir a nuestro país a convocar a un público mayoritariamente joven, en un momento en que la lucha contra el cambio climático enfrenta reveses importantes, entre ellos el retiro de Estados Unidos del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. La evidencia científica de que los cambios en los patrones climáticos que observamos en todo el mundo —incluido Chile— tienen origen humano es abrumadora, por lo que uno de los principales objetivos hoy es promover la acción política necesaria para avanzar hacia una transición energética justa, dejando atrás la era de los combustibles fósiles en favor de las energías renovables.

En este frente, nuestro país cuenta con ventajas notables: por un lado, la disponibilidad de energía solar y eólica, y por otro, importantes reservas de minerales críticos para esta transformación. Chile ha dado pasos importantes en la incorporación de renovables a la matriz eléctrica, pero este avance aún no llega del todo a los consumidores, que pagamos cada vez más en la cuenta de la luz, en parte porque la electricidad representa solo un 23% del consumo energético total del país, de modo que “electrificar” la matriz no basta por sí sola para reducir el costo ni la huella energética global. A la vez, la extracción de minerales críticos (cobre, litio y tierras raras) se desarrolla muchas veces en zonas donde colisiona con la conservación de ecosistemas críticos, como los salares del norte y los bosques del centro-sur del país.

Esta transición desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables no está, ni estará, exenta de problemas ni del surgimiento de nuevas crisis socioambientales locales. Frente a esto conviene ser realistas: contando con estos recursos, será muy difícil que el país y su industria se abstengan de utilizarlos, por lo que la tarea es exigir que estas actividades tengan el menor impacto ambiental posible. La evidencia actual muestra que no existe actividad productiva con impacto cero, pero el avance tecnológico permite reducir significativamente esos impactos, e incorporar mecanismos de compensación adecuada para las comunidades directamente afectadas.

Precisamente para abordar estas tensiones, durante los talleres se compartieron distintas perspectivas que hoy impulsan numerosas organizaciones juveniles, todas orientadas a promover esta gran transformación que la ciencia ha documentado en informes globales como el GEO-7. Construir capacidades para enfrentar este proceso de cambio —que tiene un costo económico enorme, pero también un potencial de beneficios ambientales y económicos significativos, como la creación de empleos verdes— es una necesidad vital en tiempos de crisis. Una frase que Al Gore pronunció al cierre del taller resume bien el espíritu del encuentro: no debemos olvidar que la “voluntad política” es también un recurso renovable, para no perder la esperanza de que el aumento global de la temperatura puede revertirse, si actuamos hacia una sociedad más sostenible, con un enfoque de todo el gobierno y toda la sociedad.

Ricardo Barra Ríos
Facultad de Ciencias Ambientales y Centro EULA-Chile UdeC

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