Opinión

“¿Y la guagüita pa’ cuándo?”

Por: Diario Concepción 10 de Julio 2026
Fotografía: Cedida

Florencia Alvez Marín
Abogada Colectiva Justicia en Derechos Humanos

¿Y la guagüita pa’ cuándo? es una de esas preguntas clásicas de la sobremesa chilena; una mezcla de risas, presión social y cariño en proporciones variables que hoy volvió al centro del debate público. Chile enfrenta una caída sostenida de la natalidad que lo ubica entre los países con menor fecundidad per cápita en el mundo. Según el INE, en 2025 la tasa promedio de fecundidad en nuestro país llegó a 0,99 hijos por mujer, y los nacimientos disminuyeron un 46,9% en 32 años.

Es un dato demográfico relevante, sin duda. Pero no hay mayor error que leerlo como si las mujeres hubiesen dejado de querer ser madres por capricho, individualismo o falta de “valores familiares”. Aquí no hay cambios culturales inexplicables. Lo que hay son salarios insuficientes, arriendos imposibles, endeudamiento, jornadas extensas, ausencia de redes de cuidado y una desigualdad persistente que sigue poniendo la crianza sobre los hombros de las mujeres.

La contradicción en el discurso público es evidente: Por un lado, se ofrece un bono de $30.000 por hijo entre 0 y 13 años para el 80% más vulnerable (un mal chiste para cualquiera que sepa el costo de criar), pero por otro, la Mesa de Reactivación Laboral del gobierno propone permitir semanas laborales de hasta 52 horas, sumando horas ordinarias y extraordinarias. Se proclama querer más nacimientos, pero se promueve una organización del trabajo que deja menos vida disponible para cuidar.

No se puede decir que la crianza importa y, al mismo tiempo, diseñar políticas laborales como si las niñas y niños se criaran solos y las salas cuna aparecieran por generación espontánea. Esto no se resuelve con nostalgia ni con incentivos simbólicos. Si queremos hablar en serio de natalidad, debemos hablar de sistema nacional de cuidados, de sala cuna universal, corresponsabilidad efectiva, reducción de jornadas, empleo decente, salud mental perinatal, vivienda asequible y protección social robusta. Debemos hablar de hombres cuidando, de empresas adaptándose y un Estado garantizando que nadie tenga que hacerse cargo sola. La pregunta no es, entonces, “¿y la guagüita pa’ cuándo?”. La pregunta honesta es otra: ¿y las condiciones para criar, pa’ cuándo?

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