Opinión

Día Mundial del Árbol: sembrar hoy el Biobío del mañana

Por: Diario Concepción 30 de Junio 2026
Fotografía: Cedida

Álvaro González
Director Regional de CONAF Biobío

Los árboles no solo dibujan el paisaje: también revelan la identidad profunda del Biobío. En esta región, su presencia recorre la cordillera, los valles y la costa, acompañando silenciosamente la vida cotidiana de las personas y dando forma a la manera en que habitamos el territorio.

Sin embargo, hoy ese vínculo enfrenta tensiones cada vez más visibles. El avance del cambio climático, los incendios forestales, la sequía y la expansión urbana están presionando los ecosistemas y reduciendo la presencia del arbolado, especialmente en las ciudades. En este contexto, cuidar y aumentar nuestra cobertura vegetal deja de ser un gesto simbólico: se vuelve una necesidad urgente de adaptación y bienestar.

El Día Mundial del Árbol, que conmemoramos cada 28 de junio, es una invitación a mirar con mayor conciencia ese vínculo. No es solo una fecha en el calendario, sino una oportunidad para reconocer que los árboles son parte de la infraestructura vital de nuestras ciudades y comunidades, tan esenciales como las calles, el agua o la energía.

Sus beneficios son concretos y cada vez más necesarios: mejoran la calidad del aire, capturan carbono, reducen las temperaturas en zonas urbanas, sostienen la biodiversidad y aportan bienestar físico y mental. En tiempos de olas de calor e incendios forestales más frecuentes, su rol como reguladores del clima local es insustituible.

En esa línea se inscribe el programa “Mi Pueblo, Mi Árbol”, impulsado por la Corporación Nacional Forestal a nivel nacional, que busca fortalecer la arborización urbana con especies nativas y pertinentes a cada territorio. En la Región del Biobío se desarrolla en comunas como Mulchén, Arauco, Curanilahue y Santa Juana, promoviendo la incorporación de especies propias del paisaje local, como araucaria, peumo, maitén, arrayán o canelo, entre otras. Es una tarea que requiere colaboración entre municipios, servicios públicos y comunidades, porque creo fielmente que el futuro del territorio se construye de manera compartida.

Este esfuerzo se da además en un momento de transición institucional clave hacia el futuro Servicio Nacional Forestal (SERNAFOR), que permitirá avanzar hacia una gestión más integrada del bosque y la infraestructura verde, con mayor planificación, coordinación y participación ciudadana.

Porque cuando sembramos un árbol no solo incorporamos un elemento verde al entorno natural: estamos tomando una decisión sobre el tipo de ciudad y de región que queremos habitar en el futuro. Sembrar hoy en el Biobío es, en definitiva, construir el hogar en el que nuestros hijos y nietos vivirán mañana.

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