Dr. Ricardo O. Barra
Director EULA-Chile Facultad de Ciencias Ambientales, Universidad de Concepción
Se publicó el nuevo reglamento de la Ley de Plásticos de Un Solo Uso, algo que puede resultar fundamental en Chile. Su objetivo es reducir la enorme cantidad de polímeros que terminan desechados en el medio ambiente, en vertederos o rellenos sanitarios.
El documento establece un nuevo Sistema de Certificación de Plásticos, supervisado por el Ministerio del Medio Ambiente y fiscalizado por la Superintendencia del Medio Ambiente. Este sistema exigirá que los plásticos de un solo uso contengan al menos un 20% de materias primas renovables y que el porcentaje de material reciclado aumente progresivamente desde el 15% actual hasta un 70% en 2060.
La normativa fomenta el uso de envases retornables. Los supermercados deberán asegurar que al menos el 30% de las bebidas disponibles se ofrezcan en este formato. Además, se establecen restricciones para los locales de comida rápida: se prohíbe la entrega de bombillas y utensilios plásticos de un solo uso para consumo dentro del local; para ventas para llevar, sólo se permitirá entregar materiales no plásticos o certificados como compostables, ya sea a nivel industrial o domiciliario.
Las investigaciones que realizamos en el Centro EULA muestran que la principal fuente de residuos corresponde a envases y embalajes. Estos elementos, de vida útil muy corta, se transforman luego en micro y nanoplásticos que encontramos prácticamente en todos los ecosistemas: suelos, ríos, mar e incluso en la atmósfera.
La regulación de estos materiales es esencial, pero también lo es que la ciudadanía comprenda el problema. Estamos inundando nuestros sistemas naturales —y también nuestros cuerpos— con partículas plásticas y con los miles de sustancias químicas que se agregan para otorgarles sus propiedades.
La industria tiene un rol clave. La mayoría de estos productos provienen de combustibles fósiles y necesitamos mayor transparencia sobre los aditivos que contienen, así como esfuerzos reales para eliminar sustancias peligrosas en su composición. La regulación es un paso importante, pero aún nos queda un largo camino por recorrer.