Recuerdo que cuando se hablaba de cambio climático, aproximadamente unos diez años atrás, era un tema lejano a nuestra realidad.
Fabiola Lara
Directora regional de Indap.
Recuerdo que cuando se hablaba de cambio climático, aproximadamente unos diez años atrás, era un tema lejano a nuestra realidad. O al menos eso parecía. Pero las señales se hicieron notar con fuerza en el tiempo y hoy nadie podría estar ajeno a este complejo escenario, donde la naturaleza nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de adaptarnos.
Como ejemplo cercano, en tan solo seis meses la región del Biobío ha sufrido dos grandes emergencias que dejaron crudamente a la vista parte de los efectos del cambio climático. Los devastadores incendios de febrero pasado y las intensas lluvias que marcaron el inicio del invierno, nos exigen, como institucionalidad pública, generar políticas que promuevan la adaptación y mitigación a los eventos climáticos extremos de modo de asegurar la producción de alimentos a nivel local y regional.
Esa es la tarea que lleva adelante el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), plasmada en su Estrategia Indap 2023-2030 que impulsa una agricultura sostenible y resiliente, sentando las bases de esta transición para la Agricultura Familiar Campesina e Indígena, actor clave para la soberanía y seguridad alimentaria del país.
A inicios de este semestre comenzamos la aplicación de un nuevo instrumento para pequeños productores y productoras: el Programa Transición a la Agricultura Sostenible (TAS) y en cuya convocatoria, que finalizó el 14 de julio, la región del Biobío se impuso a nivel nacional con 339 postulantes, de los cuales un 80% corresponde a mujeres, demostrando el importante rol que desempeñan en este rubro.
Incentivar el uso de biofertilizantes y la implementación de sistemas de riego eficientes que funcionen con energías renovables, son parte de los cambios que, sin duda, ayudarán a prepararnos como región para mantener la producción de alimentos en esta nueva realidad climática. Para dar marcha a esta transición, el TAS brindará asesoría técnica especializada y entregará incentivos prediales para ayudar a las y los pequeños agricultores a costear las inversiones necesarias para reconvertir sus procesos productivos.
Desde la institución el compromiso es generar y mantener un acompañamiento para que podamos, por un lado, aumentar la producción sanamente de alimentos de forma sustentable y, por otro, contribuir a mitigar en parte los efectos de estos nuevos patrones climáticos que nos aquejan. Los cambios toman tiempo, pero estoy convencida de la voluntad de las y los agricultores por innovar en sus prácticas productivas, aportando a la calidad de vida de las y los habitantes de la región del Biobío a través de su alimentación.