Opinión

Buenas prácticas municipales en la gestión de residuos domiciliarios

La educación y la participación ciudadana deben ser temas prioritarios para implementar políticas públicas que nos ayuden a mitigar nuestros patrones de consumo y producción.

Por: Diario Concepción | 13 de Julio 2019
Fotografía: Diario Concepción

Ricardo Barra
Decano Facultad de Ciencias Ambientales y Centro EULA-Chile UdeC

Como una actividad más en la celebración del Mes del Medio Ambiente, la Facultad de Ciencias Ambientales organizó un seminario sobre Buenas Prácticas Municipales para la gestión de los residuos, invitando a representantes de los municipios de Talcahuano, Concepción, San Pedro de la Paz, de Santa Juana y a la Seremi de medio ambiente de la Región del Bío Bío.

Es claro que hemos realizado progresos evidentes en la gestión de las basuras de origen doméstico e industrial, pero aun quedan brechas por superar. Observamos con interés que cada municipio de acuerdo a sus capacidades técnicas está implementando una serie de soluciones al tema del manejo de los residuos orgánicos, que en nuestra región alcanza al 50% de la cantidad de basura que genera la ciudad, para ello Santa Juana por ejemplo, implementó un programa de compostaje municipal, es decir la Municipalidad retira los residuos orgánicos separados en origen y los procesa en una planta especialmente dedicada a ese fin, con el objeto de producir compost para la agricultura comunal.

También Talcahuano tiene un programa de reciclaje de residuos orgánicos que partió el año 2005 y el Municipio de Concepción optó por la fórmula de entregar composteras individuales a los vecinos.

En San pedro de la Paz optaron por el modelo de compostera municipal para el 2020. Cuando estos sistemas estén en régimen, es obvio que la cantidad de basura a disponer en rellenos sanitarios y vertederos será mucho menor, otorgando a estos lugares una mayor vida útil (el relleno que recibe las basuras de nuestra ciudad y comunas vecinas tiene fecha de cierre el año 2022).

Todos los municipios coincidieron en la importancia de la participación ciudadana para el éxito de estas iniciativas, que tiene también consecuencias positivas para la crisis climática que nos impacta. Juntas de vecinos, escuelas, agrupaciones deportivas y culturales tienen un rol que jugar para reducir la cantidad de basura que se va al vertedero y generar un producto que puede ser utilizado como fertilizante en huertos orgánicos vecinales e individuales. Estas buenas prácticas, que debieran ser implementadas en cada una de las comunas de nuestra región, enfrentan sin embargo nuevos desafíos, uno de ellos tiene que ver con el tema de los recursos para implementarlas, que siempre son insuficientes.

Otra barrera tiene que ver con encontrar nuevos usos para los materiales que quedan en el resto de la basura fuera de la materia orgánica como los plásticos, metales, papeles y cartones etc. y que pueden tener un valor comercial para incentivar a su reciclaje y a la implementación de la economía circular en nuestra región.

Un tercer aspecto, es el rol de la asociación entre entes públicos y privados para la gestión de los residuos, se requiere de la innovación y emprendedores que se arriesguen a invertir en la basura. Los municipios que están más rezagados en los temas del reciclaje tienen entonces variados ejemplos de donde aprender y diferentes modelos que aplicar para demostrar su compromiso con la mejora de las condiciones ambientales.

La educación y la participación ciudadana deben ser entonces temas prioritarios para implementar políticas públicas que nos puedan ayudar a mitigar los efectos negativos que tienen nuestros actuales patrones de consumo y producción. Ya existen comunas en nuestra región que han sido capaces de reducir las cantidades de basura que van a vertederos y rellenos, pero eso es sólo un primer paso para avanzar decididamente a una ciudad que minimiza sus residuos e implementa la economía circular, para ello se requiere también de la asociatividad de los gobiernos locales que puedan permitir que la revalorización de residuos pueda convertirse en una actividad sustentable, porque en muchos casos las cantidades de residuos recuperados no alcanza a interesar a inversionistas privados para que estos residuos vuelvan a ser recursos utilizados en el mercado.

La nueva ley de residuos, más conocida como Ley REP instala un mercado de residuos, donde tanto recicladores de base, productores de residuos y nosotros como consumidores tenemos un importante papel que jugar. Se destacó finalmente el rol que tienen las Universidades en proveer con el conocimiento en el re uso y rediseño de materiales que hoy son residuos, pero que mañana pueden convertirse en importantes recursos para nuestro bienestar.

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