Opinión

Aprender a hablar de nuevo

Por: En el Tintero | 15 de Junio 2019

Es un hecho que la sociedad chilena necesita una profunda revisión, puede ser que haya sido una mejor etapa cuando éramos más bien apocados, definidos por nuestros estilosos vecinos allende los Andes, como chilenitos.

Ahora hemos asumido características más felinas y proactivas, un grueso de la población no trepida en hablar de voz en cuello, golpear la mesa, sobre todo, cuando en los aeropuertos, donde sacan a relucir sus características menos deseables, gente gritona, que intercambia palabrotas y que reclama para sí atenciones especiales y absoluta prioridad.

Se ha perdido mucho de austeridad, lo cual hace referencia a sencillez y moderación, y también el acatamiento riguroso de las normas morales por parte de los individuos. La palabra austeridad proviene del latín “austeritas”, y esta con el significado de “difícil o áspero”, ya que se requiere capacidad de renuncia, una dosis sustantiva de valor moral y una razonable base de cultura y respeto a los demás.

Otro par de palabras aparentemente olvidadas, o por lo menos, relegadas por un sector de la sociedad a un cómodo rincón lejano, son la prudencia y la tolerancia, dos condiciones indispensables para la convivencia sana, justamente esa que es difícil de asegurar cuando se juntan ejemplares como los descritos.

Tenemos que aprender a conversar en otros términos, a relacionarnos de un modo mejor con todos, no sólo con las mujeres y las nuevas realidades en las vinculaciones entre géneros, sino, además, con los ancianos, con los niños, con las personas diferentes en cualquier sentido, tenemos que replantearnos nuestra definición de sociedad, con el lenguaje, por algún lado hay que empezar.

PROCOPIO

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