Opinión

La República

Por: Diario Concepción | 13 de Junio 2019
Fotografía: Diario Concepción

La República, proveniente del latín res-publica o cosa pública, entraña en cuanto forma de gobierno, uno democrático, alejado del caudillismo, del despotismo y la tiranía, en el marco de un Estado de Derecho que asegure la expresión de las mayorías en el marco de la protección y pleno respeto a los derechos de las minorías, para incluirlas plenamente en la vida colectiva de la nación, lo que es posible asegurando la libertad e igualdad en dignidad y derechos.

La República interpreta el anhelo de las mayorías resguardando los derechos de las minorías y se orienta a la adopción de decisiones más racionales y sensatas, pues entendiendo que la democracia directa entraña riesgos de sobre representación de las mayorías (a veces circunstanciales) con cargas emocionales influidas por información de origen no siempre certero y confiable que pueden arrastrar decisiones poco meditadas y que ponen en riesgo el progreso y el desarrollo, como la del Brexit.

La República exige un conjunto de virtudes en quienes ejercen las funciones del Estado, requiriendo permanente representatividad y legitimidad, que se adquieren a partir de la práctica enmarcada en la ética del bien común en el ejercicio de la función pública, así como una forma de aproximarse a los temas públicos orientados a sustituir la afirmación por el diálogo, el ejercicio de la amistad cívica, a ver en el otro independientemente de las diferencia de opinión, como un legítimo otro, un interlocutor válido, exigen el permanente ejercicio la aceptación de la diversidad, de la tolerancia. La construcción de la nación como el gran hogar común, orientada al bien común, que iguala oportunidades, asegura dignidad, propende al máximo desarrollo material y espiritual de sus hijos, permitiendo el pleno ejercicio de la libertad, entendiendo cada uno y en la forma que estime, individual o colectiva, hace su propio y legítimo camino de búsqueda de la verdad y la felicidad y su máximo desarrollo.

Me pareció oportuno reivindicar el concepto de república y los valores republicanos, para evitar la utilización equivocada del republicanismo, por parte de proyectos que parecen al menos en lo comunicacional de cierta superioridad moralizadora, de vocación caudillista que parecen adorar liderazgos individuales, en entera contradicción con los liderazgos republicanos, de corte patriótico y nacionalistas que son bien venidos y que pueden hacer un valioso aporte a la política en la diversidad, desde su apreciación a determinadas formas de familia, al cristianismo o la libertad económica y desde su ideario y con sus legítimos énfasis, pero que creo humildemente tienen una confusión conceptual y que no parecen orientar su ideario a la inclusión de miradas diferentes de minorías excluidas y que a lo menos parecen ver con cierto relativismo, desdén o justificacionismo, frente a determinadas circunstancias, el respeto a la democracia y a los derechos humanos, como elementos que son con sustantivos a la República.

 

Augusto Parra Ahumada
Presidente de la Fundación República en Marcha

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