Opinión

No te reconozco Chile

El tiempo apremia, se observa una sociedad inquieta, polarizada y anhelando un cambio que los involucre a todos.

Por: Diario Concepción | 06 de Junio 2019
Fotografía: Cedida

Felipe Vergara
Doctor en Comunicación
Académico UNAB

En varios pasajes de la Cuenta Anual parecía que el Presidente Piñera hablaba de otro país, en momentos se observaba un Chile sumido en el narcotráfico, con terrorismo, delincuencia y una guerra sin tregua entre las policías y las guerrillas en el centro y sur del país; pero en otros momentos parecía que hablaba de un país extremadamente desarrollado, lleno de obras viales, equidad, crecimiento, empleo y liderazgo mundial; sin embargo, la percepción ciudadana pareciera no ajustarse a ambos paradigmas: ni vivimos bajo un estado de guerra interna, ni en un apogeo multisectorial.

La población siente -y así lo dicen las encuestas- que durante este año y medio de gobierno, los tiempos mejores no llegaron; tampoco pareciera que “Chile en Marcha” sea la solución cuando se observan los indicadores sectoriales y el escenario mundial al que nos enfrentamos; y ahí el Presidente cae nuevamente en el mismo error de su campaña: la generación de expectativas muy difíciles de cumplir, todos sabemos en qué terminó el cuento de Pedrito y el lobo.

La delincuencia no va a terminar por más leyes que se aprueben, no es un tema de endurecer las penas; es populista sí, pero es efectivo, los hechos confirman que no y ahí el gobierno pierde una oportunidad para abrir el debate a nuevas instancias de diálogo social.

Las obras públicas es un activo al que se le puede echar mano, todos esperamos mayor conectividad y mejores vías, pero cae en un evidente déjà vu, pues prácticamente todos sus compromisos ya han sido anunciados anteriormente y han quedado en eso, y que por lo mismo, no revertirá la tendencia a la baja de su popularidad.

Por último, si queremos modificar la composición del Congreso, éste no pasa exclusivamente por reducir los parlamentarios. Un cambio real requiere modificar ingresos, asignaciones, viáticos, reelección (independiente del distrito) y hasta el sistema en el que son elegidos, a fin de salvaguardar que “Batman” pueda dedicarse a otras misiones.

Si queremos hablar de desafíos palpables, esos se concentran en las mejoras económicas y por lo mismo, más que escuchar las repetidas justificaciones hacia el gobierno anterior, necesitamos saber qué va a hacer esta administración para revertirlo, si nos hablan de “Chile en Marcha”, lo mínimo que se espera es que nos aclaren el cómo y hacia dónde; anunciar grandilocuentes ideas que son difíciles de materializar es una historia conocida y transversal en estos discursos y ante ello, un sinceramiento con propuestas alcanzables es lo que los ciudadanos esperan.

El tiempo apremia, se observa una sociedad inquieta, polarizada y anhelando un cambio que involucre tanto a esa parte de la oposición parlamentaria que poco y nada hacen hoy por Chile, como también a un gobierno que asumió el compromiso de un debate civilizado el que se ha quedado palabras y no en hechos.

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