Opinión

La biodiversidad de los destinos

Por: Procopio | 02 de Junio 2019

Queda abierto el tema de conversación sobre la fuerza del destino, más que como un excelente título de ópera, es un motivo de no cerrada discusión; resolver si el destino está hecho y predeterminado, o si lo hacemos.

Es un asunto de muchos matices, el destino puede ser el haber nacido en un lugar o época determinados, en  la estructura y recursos de una familia donde este incidente ha ocurrido. La herencia, no de lo que le dejó a uno un pariente enriquecido, que nos permita a ambos pasar a mejor vida, sino la otra, la del ADN, esa que  determina el color de la piel, de los ojos, del pelo, gran parte de estatura, mucho de la salud, bastante de inteligencia, y más de algo del temperamento.

Con semejante paquete ya provisto, se puede optar por dejar las responsabilidades allí, sin más, un resignado “soy como soy y no como tú quieras”, O, por el contrario, tomar las cartas que nos han repartido y hacer con ellas lo mejor que se pueda, asunto que a diferencia de la actitud anterior, conlleva un esfuerzo enorme y sostenido, de optimismo, de fe, de voluntad y fuertes dosis de sinceridad

Un listado a veces mayor que ese, requiere del íntimo convencimiento que se es capaz se sobrellevar penas y dolores y de aprovechar las rachas de buena suerte sin soberbia y con precaución. Aceptar que nos faltan cosas y que necesitamos complementos, compañeros de vida y de trabajo, que solo nadie puede, una realidad comprobable y que, sin embargo, parece ir en sentido contrario a lo que ahora se usa, cada uno para su santo, con las cartas escondidas en busca de la oportunidad que nos sirva primero a nosotros que a los demás. Debe ser por eso que los destinos nuestros suelen ser tan diferentes.

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