Opinión

Crisis de Venezuela: De la utopía a la realidad

Por: Diario Concepción | 07 de Marzo 2019
Fotografía: Cedida

Hugo Chávez al poner en marcha el Socialismo del siglo XXI durante el año de 2007, comenzó a incursionar en un área sensible y compleja, al estar operando con teorías y conceptualizaciones que tendían a reestructurar la sociedad venezolana en lo social, económico y político, impulsado por su ambición de considerarse asimismo un caudillo redentor, capaz de imponer paso a paso su propia ideología a través de la captura del Estado. Ideología que se fue transformando en eslóganes o dogmas que simplifican la complejidad de la realidad, para proponer en cambio un futuro utópico.

En Venezuela, Hugo Chávez, mediante reformas y apoyado en su extraordinario carisma, estableció un mayor poder en el Estado y en el ejecutivo. Factor que unido a la extraordinaria bonanza económica producto de un mayor precio del petróleo entre 1999 al 2014 facilitó la aplicación del socialismo del siglo XXI. Basta con señalar que en el período anterior, el del presidente Rafael Caldera, el promedio anual de ingresos fue US$ 15 mil millones.

En cambio, el promedio anual de ingresos en el período de bonanza por el petróleo fue US$ 56 mil millones. Más los ingresos adicionales provenientes de préstamos por miles de millones fueron condiciones que le facilitaban sus intentos de llevar adelante su utopía revolucionaria, pero en esos años no se detuvieron en cautelar el futuro del país, dejando una deuda de arrastre de capital e intereses, que en el día de hoy es extraordinariamente gravosa hasta el año 2027 por U$ 92.750 millones.

Los distintos especialistas apuntan con precisión que la crisis venezolana obedece a la fuerte caída del precio del petróleo y en el gasto desmesurado de los recursos. No se usó el boom petrolero para ahorrar, invertir, sino que para aumentar desmesuradamente la deuda externa, estimando que los recursos le otorgaban holgura para pagar cualquier nivel de endeudamiento. La economía estaba al servicio de la revolución: se redujo la iniciativa privada, se estatizaron o expropiaron, entre 2002 y 2015 más de 1300 empresas, desde grandes multinacionales hasta cadenas de supermercados y pequeños comercios. Empresas, una vez que pasaron al Estado, iban quebrando o produciendo grandes déficits por incapacidad de gestión o corrupción.

¿Qué se hicieron los millones de dólares de la bonanza petrolera en esos quince años de bonanza? Fueron destinados una parte importante a los programas sociales que permitieron tener a muchos sectores sociales populares- al recibir subsidios- en una clientela chavista militante. Otras cantidades se perdieron por la ineficacia del aparato del Estado, en pagar a militantes del partido enquistados en la burocracia estatal, y, otra parte, se desvió bajo la influencia de la corrupción. Y, finalmente, la revolución bolivariana destinó grandes cantidades dólares a otros países de América Latina y el Caribe.

En conclusión, hoy tenemos una economía con una inflación imposible de imaginar sus efectos prácticos en el deterioro de la calidad de vida; no hay fondos suficientes para importar bienes para las necesidades más básicas de la población, de allí la escasez en los supermercados y hospitales; no hay crecimiento económico. Lo que existe hoy es un desastre económico y político con graves consecuencias humanitarias. Un país que perece a manos de una cúpula de poder que no quiere escuchar los aires de democracia que nace de todos los sectores del pueblo.

Arnoldo Pacheco Silva
Historiador

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