Opinión

Problema mundial de líderes con prisa

Por: Procopio | 13 de Enero 2019

Los compañeros de Alejandro Magno, convocados por éste para ir a apoderarse de Asia Menor y lugares vecinos – según se fueran dando las cosas-  no sabían en qué se estaban metiendo, convencidos que se trataba de una suerte de picnic combativo y altamente rentable y que los persas estaban de baja.

Resultó así, Darío no dio el ancho para contener a su joven y genial antagonista macedónico y éste se encontró de pronto que era dueño de todo, asunto difícil para alguien acostumbrado a la vida espartana del campamento griego. Además de un motón de palacios, el problema principal era como lidiar con  el serrallo que había quedado allí a la espera del dueño de turno; 329 cortesanas reales para la música y para la danza, 275 cocineros, 40 perfumistas, entre otros pocos centenares de servidores, además de algunas esposas de generales persas difuntos, a la espera de caballeros de buena voluntad, con fines honorables.

En fin, Alejandro ordenó bastante la casa y promovió una serie de matrimonios con lo mejorcito de su tropa, por lo cual fue bastante aplaudido, además el esperaba contribuir a hacer una raza común con los persas y sus generales le había informado que las niñas del lugar eran bonitas y hacendosas. Sin embargo, tenía otros planes para seguir conquistando el mundo y sus seguidores ya no querían más guerra.

Es un problema bastante frecuente, estar al lado de un líder hiperquinético que no sabe dónde quedarse quieto, dejando todo a medio morir saltando, mal asunto para quienes prefieren hacer las cosas con calma y con los debidos resguardos.

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