Opinión

El nuevo Olimpo de los árboles

Por: En el Tintero | 03 de Noviembre 2018

El Maqui es un árbol a medio camino o un arbusto con mucha auto estima, desordenado de ramas, de madera frágil, lo que facilita quebrarlas con propósitos extractivos de sus frutos, en la temporada que corresponda, los pájaros se encargan de intermediar su diseminación, por lo tanto, en algunos jardines del sur de Chile, sus brotes centuplicados son perseguidos con fervor destructivo. Su nombre científico es más aristocrático, ni más ni menos que Aristotelia Chilensis.

El fruto es negro azulado, con un color tan intenso que ha servido al mapuche para teñir lanas indeleblemente y a los otros, para manchar la ropa con igual grado de permanencia. Ha tenido otros usos, como elaborar bebidas alcohólicas, por ejemplo. Eso, hasta que la ciencia ha dado con él.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Concepción obtuvo hace pocos años el premio internacional Henri Nestlé por sus descubrimientos sobre el fruto del Maqui, una suerte de súper berrie, según este grupo, ya que resulta ser una verdadera bomba de antioxidantes, la denominación correcta es polifenoles, los que actúan directamente sobre los agentes causantes de la degeneración neural conocida como Enfermedad de Alzheimer. No se ha sabido mucho más de este nicho productivo, pero hay gente que ya está en eso, los más alertas.

Es este tipo de resultados los que caracterizan la investigación de punta, es decir aquella que se sitúa justo en el límite de lo que se conoce y lo que gracias a ella está por ser conocido. De resultar todo como debiera, saltaría nuestro humilde maqui al Olimpo del mundo vegetal.

Ya se sabe que los árboles intercambian información, que se prestan ayuda mutua, falta saber cuántas otras cosas tienen, mientras tanto, ¿qué tal un poco más de respeto por esos estupendos seres vivos?

PROCOPIO

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