Opinión

Siempre nuevos cantos de sirena

Por: Procopio | 13 de Octubre 2018

Algunos de nosotros, vestigios de un pasado que no parece necesario recrear y felizmente superado,  tenemos imágenes mentales poderosas del tiempo de las escuela, asunto de por sí asombroso. Uno de ellos es el episodio del descubrimiento de América, lo que sucedió cuando se vieron las caras por primera vez españoles e indios, en estado de incertidumbre, ambos mirando gente rara y procediendo, a título de introducción al  trueque de espejitos y cuentas de colores.

La así llamada leyenda negra para criticar el accionar de avisados españoles en ese intercambio con los indios, se basa en la idea de lograr beneficios importantes a costo casi cero, ya que al europeo esas cuentas de colores, cascabeles y espejitos no le costaba prácticamente nada y, sin embargo, obtenía a cambio los pequeños adornos de oro que los nativos llevaban encima, y otros bienes de difícil detalle. Es muy posible que no haya tal engaño o ingenuidad, puede que para los indios los espejitos hayan sido maravillosos y los trozos de oro, materia desechable.

Las nuevas cuentas de colores están expuestas en los medios de comunicación, en pantallas grandes y pequeñas, allí se nos muestra los sucedáneos de la felicidad, los objetos que permitirían justificar nuestras vidas y posicionarnos en la sociedad. Se nos llama a adquirirlos, sus precios varían, tanto como nuestras capacidades para pagarlos. Hay siempre un sentido de urgencia, suficiente para hacer olvidar que el dinero, usualmente, es el producto del trabajo y este a su vez representa el tiempo irrecuperable de nuestras vidas, ese mismo que hemos restado a la familia o al descanso. Ante tanta oferta llamativa hay que acudir a la cordura para saber cuál es su  valor real y decidir qué se entrega a cambio de los nuevos espejitos.

PROCOPIO

Etiquetas