Opinión

Semana de la Ciencia

Por: Diario Concepción | 13 de Octubre 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Durante estos días celebraremos la “Semana de la Ciencia”, ocasión en que diversos espacios de trabajo y divulgación reforzarán la función crítica del quehacer científico en la sociedad moderna. El siglo XX es la coronación (más no el punto final) de la historia del progreso de la técnica y la ciencia, fenómeno que hasta el día de hoy sigue moldeando las estructuras de producción (automatización) y relacionamiento de los seres humanos (redes sociales) ¿Por qué es importante para el proceso educativo el desarrollo de la ciencia moderna?

Es importante, toda vez que la ciencia se ocupa de las “fuentes del conocimiento”, en especial, de aquellas que pueden acercar al ser humano a la verdad, mientras que la educación, se ocupa de la “fuentes de la ignorancia”, siendo la ignorancia aquí (como afirmaban Descartes y Spinoza) una “privación de conocimiento”, un “error”, y hasta “una forma inadecuada del uso de nuestra libertad”. La ciencia moderna (y más específicamente el “método científico”) ocupa así un lugar privilegiado en el quehacer académico y práctico, porque sin ser el único, se yergue como la síntesis y el demiurgo de la historia del conocimiento humano.

En nuestras escuelas la ciencia aún es una fuente de conocimiento en vías de desarrollo. Notable es el ejemplo de la Escuela Rural “Callejones” de San Rosendo, en donde a través de un innovador sistema de aprendizajes activos lograron mejorar sus resultados en distintas áreas. Pero no solo allí se hacen esfuerzos en dicha dirección. Son muchas las escuelas en nuestra región que hacen un trabajo silencioso y abnegado por acercar la ciencia a sus alumnos, todo, gracias al interés y vocación de profesores y equipos directivos que fomentan este buen hábito, lo que nos permite hoy ser la región, a nivel nacional, con el mayor índice de producción científica a nivel escolar. El desafío aquí es articular desde la institucionalidad del Mineduc distintas iniciativas (encuentros inter escolares de ciencia, competencias, jornadas de divulgación, etc.) y llevar dicha experiencia al interior del aula y el proceso formativo. Cabe destacar aquí el anuncio que hiciera el Presidente Sebastián Piñera hace unos meses, de crear un Centro de Innovación (que se alberga en el Mineduc), y que tiene como objetivo, justamente, articular y bridarle mayor musculatura y coherencia a las iniciativas que hoy se desarrollan desde cada proyecto educativo.

Así, el objetivo de la educación en relación al quehacer científico nos debe invitar a ensanchar los limites de la racionalidad científica, promoviendo el pensamiento crítico, la creatividad y el despliegue de talentos y habilidades propias de la naturaleza intelectiva del ser humano, desbordando el intelectualismo cartesiano y el idealismo ilustrado. “Si el hombre puede conocer, entonces puede ser libre” (nos diría Popper), lo que nos invita a entender el proceso educativo como un proceso continuo, en donde el conocimiento se pone no solo al servicio de la verdad y las certezas, sino además al servicio de aquellos bienes humanos que robustecen la dignidad de la persona. Aprovechemos esta semana de la ciencia no solo para conocer y ahondar en las tendencias que mueven la práctica científica, sino que, además, para reflexionar sobre el valor intrínseco del “conocer” como fenómeno humano, y de las oportunidades que ofrece para construir sociedades más humanas y fraternas.

Fernando Peña R.
Seremi Educación Biobío

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