Opinión

Todavía hay mucho paño que cortar

Por: Procopio | 06 de Octubre 2018

Con todo lo que ha crecido, la  ciencia tiene todavía un largo camino por recorrer, no porque no se haya apurado lo suficiente, sino porque la verdad es mucho más compleja y elusiva que lo que se cree, hay muchas oportunidades cuando la analogía del perro tratando de morderse la cola tiene plena validez.

A propósito de perros, hay aquí mismo un claro ejemplo de lo opinable que puede ser la ciencia cuando no ha terminado la tarea. La ley de gravitación universal ya está resuelta, hay pleno acuerdo, mientras tengamos los pies en el suelo. Otras propuestas son más dudosas, como el estado de las cosas el segundo antes del Big Bang,  situación que deja a las discusiones bizantinas como copuchenteos de sobre mesa.

El otro tema pendiente es sobre la inteligencia de los perros, asunto que no tiene nada de neutral ya que puede arriesgar la integridad física aquel que la niegue, si esta hiriente declaración es expuesta a un dog lover. Son riesgosas las declaraciones de Investigadores de la Universidad de Exeter, quienes aseveran que  la capacidad cognitiva de los perros ha sido grotescamente sobredimensionada y que su inteligencia no es excepcional.

Más o menos por la misma fecha, una investigación de Medicina Veterinaria de Viena, confirmó la capacidad canina para interpretar comportamientos humanos en base al contacto visual. Una característica que hasta ahora sólo era atribuible a las personas y monos, añadiendo que esta habilidad de atribuir estados de conocimiento a otros es uno de los componentes de la Teoría de la Mente completa, propia del ser humano.

Los infames de Exeter deberían venir a observar a nuestros creativos y aspiracionales quilterriers antes de lanzar propuestas irresponsables y ofensivas al mejor amigo del hombre.

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