Opinión

Pagando la cuenta

Por: Diario Concepción | 05 de Octubre 2018
Fotografía: Diario Concepción

Jorge Condeza Neuber
@jorgecondezan

El mensaje presidencial en el proyecto de presupuesto 2019 indica que habrá un aumento de recursos destinados a inversión en regiones, y que este se materializará a través del Fndr y del Fondo Apoyo Regional (FAR). Lamentablemente la realidad es otra.

Desglosado por ítem: el Fndr sube solo 3,5% nominal, el FAR un 2,3%, las Transferencias a Gobiernos Regionales suben un 5,2% y los Fondos de Convergencia bajan un 12,2%. La gran suma hace que las regiones deban repartirse un extra de 30.000 millones, algo ínfimo ante los 2.000.000.000.000 que crece el presupuesto global. En resumen, para regiones aumentaron el IPC y ni un peso del 3,2% de incremento real en que creció el presupuesto de la Nación.

Qué duda cabe que hay que bajar gastos, reducir déficit y disminuir las deudas públicas, pero cansa ver no solo que nos usen como fusible, que nos repasen una y otra vez y que las regiones siempre paguen la cuenta, sino que descaradamente los gobiernos discurseen sobre la regionalización pero al asignar fondos borran con el codo lo que prometieron con ambas manos y que los parlamentarios regionales sigan tan callados como siempre.

Ademas de una declaración de aumento con falta de rigurosidad, han maquillado cada presupuesto regional creando una ilusión óptica de que se están asignando más recursos, ya que para el 2019 se decidió repartir al inicio parte de las provisiones que se guardaban para repartirlas durante el año, con lo cual aparece más ahora, pero será menos después. Un burdo engaño.

Mención aparte es lo ocurrido con nuestra región. Por un lado, la suma de Ñuble y Bío Bío es la mayor del país, con 118.9 mil millones para inversión, no se usó la cuota de 14,4% para la asignación del Fndr y otros fondos, ya que el 2017 se calculó el 12,3% para el 2019, lo que debe subsanarse el 2020. Y por otro, el reparto 59% Bío Bío y 41% Ñuble, que solo puede explicarse por la obligación de Ñuble de pagar las deudas de arrastre de proyectos ya iniciados. Ese dato debería ser transparentado para terminar esta innecesaria pelea entre regiones.

Y como no todo está perdido, se requieren dos acciones. La primera que a partir de hoy tanto el Gore como el Core se esmeren en capturar parte de los 106 mil millones de provisiones que aún quedan por repartir, entre ellos el 5% del Fndr por eficiencia (en que siempre logramos poquito), saldos del FAR, saneamientos sanitarios, infraestructura rural o en el crecido fondo para Zonas de Rezago donde tenemos mucho que decir.

Y la segunda, que los parlamentarios se informen y reclamen el parcial reparto del FAR que año a año reserva 100 o 150 millones de dólares para invertir en depósitos a plazo. Un trabajo conjunto para presentar grandes proyectos en transporte y conectividad puede ser una gran innovación para terminar con esa retención injusta de nuestros fondos regionales en la capital.

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