Opinión

Longevos centenarios

Por: Diario Concepción | 14 de Septiembre 2018
Fotografía: Cedida

El 31 de agosto pasado tuve la oportunidad de conocer a doña Honoria Robles de 109 años de edad. Esa es la edad que registra su partida de nacimiento, pero ella asevera tener por lo menos 5 o 6 años más que la certificada por el Registro Civil. Muy probablemente es así, porque a principios del siglo pasado, era muy habitual que el año de inscripción de un niño o niña en el Registro Civil no siempre coincidía con el de nacimiento del mismo.

Visité a doña Honoria en su hogar rural de Yumbel y pese a su muy avanzada edad, a simple vista se aprecia que tiene, en general, una buena salud. Conversamos sobre muchas cosas, pero muy especialmente sobre sus labores diarias y sobre recuerdos de infancia y juventud. Me mostró parte de su pequeña agricultura de subsistencia y, por supuesto, me presentó con orgullo sus gallinas y gallos que mantiene en un corral.

Doña Honoria vive en una pequeña vivienda que fue ampliada por el Programa Habitabilidad, que el Ministerio de Desarrollo Social ejecuta junto al Fosis y los Municipios. Además de ello, ella es beneficiaria del Programa Vínculos que está dirigido a nuestros adultos mayores vulnerables.

Luego del fallecimiento de don Celino Villanueva, doña Honoria Robles, se habría convertido en la compatriota más longeva de nuestro país. Si bien no puedo certificar esto último, desde nuestra cartera ministerial si estamos en condiciones de constatar que doña Honoria es la mayor de las beneficiarias del Programa Vínculos de todo el país.

Pero, más allá del registro etario, nuestra preocupación nos obliga a constatar que resulta cada vez más común encontrar adultos mayores que superan el centenario de vida. Así lo vimos con el antipoeta Nicanor Parra y con los abogados Renán Fuentealba y Alejandro Silva Bascuñán y, actualmente lo vemos con Monseñor Bernardino Piñera y con doña Honoria Robles.

El avance de la medicina, el creciente acceso a la misma y a las vacunas, la constante mejora en la calidad de vida que experimenta nuestro país y el consecuente aumento de la expectativa de vida, hace que cada vez sea más común encontrarnos con compatriotas que sobrepasan los 100 años de vida.

Así se refleja en los datos del último censo. Somos un país que camina al aumento de habitantes que superan los 95 o 100 años de edad.

En el censo del año 2002, un 8,1% de la población superaba los 65 años de edad, mientras que en el censo 2017, dicho tramo etario representó 11,4%. La Ocde, por su parte, registró el 2015 una proporción de 17 adultos mayores por cada 100 personas en edad de trabajar, proyectando un alza sostenida para los siguientes años: 43 adultos mayores para el 2050 y 61 para el 2075.

Por otra parte, según nuestro último censo, en Chile hay 4.770 personas centenarias. Registro que se complementa con los datos del observatorio demográfico de la Cepal, que estima, para el año 2050, una población de 37.183 chilenos que superarán los 100 años.

¿Qué estamos haciendo por los adultos mayores centenarios? Dado que es un fenómeno demográfico nuevo y creciente, el Estado debe asumir hoy un desafío que trascienda a los Gobiernos de turno: Por ejemplo, urge aumentar el número de médicos especialistas en geriatría y estimular los estilos de vida saludables y el envejecimiento positivo y activo.

Que todos los centenarios puedan alcanzar, en el ocaso de sus días, una vida acompañada y, por sobre todo, digna.

Alberto Moraga
Seremi de Desarrollo Social

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