Opinión

Bienvenida nueva Región del Bío Bío

Por: Diario Concepción | 07 de Septiembre 2018
Fotografía: Cedida

El 5 de septiembre de 2017 fue publicada en el Diario Oficial la Ley N° 21.033, que creó la XVI Región de Ñuble y las provincias de Diguillín, Punilla e Itata. Ha pasado un año y ya tendremos el nacimiento formal y administrativo de la nueva región y, al mismo tiempo, emerge la nueva Región del Bío Bío, de la cual poco o nada hemos hablado y poco o nada hemos madurado colectivamente entre los distintos actores, organismos e instituciones que la conforman.

La nueva Región del Bío Bío tiene 33 comunas, con una concentración poblacional de aproximadamente el 65% de sus habitantes en la Provincia de Concepción, es decir, en 12 de las 33 comunas estará, por el peso de los números, la mayor atención y focalización de las distintas iniciativas. Además, esta misma docena de comunas concentra el poder político, económico, de los medios, logístico, universitario, etc.

Aquí, un punto relevante para analizar, ¿seguiremos con el modelo actual de gestión o abordaremos desafíos a la altura de lo que la demanda ciudadana nos exigirá? La nueva Región del Bío Bío tiene que mirar con mayor atención y fuerza a la sobre intervenida Provincia de Arauco, a las pequeñas comunas que bordean el gran Concepción y a las que se encuentran en la pre y cordillera. Sin una intervención clara, será muy complejo para ellas competir e ingresar al mundo de las conversaciones en que se toman las decisiones.

Ideas para intervenir estas materias existen y tienen resultados positivos ya desarrollados, uno de ellos es el abandonado modelo de gestión territorial que, dicho sea de paso, fue el que permitió la organización y estructura de las tres Provincias de Ñuble. Hoy, por ejemplo, contamos con organización territorial funcionando en Amdel (comunas que conformar el anillo al gran Concepción), Arauco 7, Bío Bío Centro y Cordillera, habría que trabajar con fuerza y solidaridad en el territorio metropolitano que serviría además para la constitución formal del área metropolitana, el consejo de alcaldes y otras acciones en miras a materializar los cambios establecidos en la última modificación de la Ley de los gobiernos regionales. En estos territorios existen la experiencia y el saber hacer, lo que resta es empoderar y dotar de herramientas para avanzar en un mejor desarrollo.

También es el momento de pensar, además de la gestión, en los cambios políticos administrativos internos de nuestra nueva región. ¿Con 33 comunas seguiremos con 3 provincias o será la oportunidad de pensar en acercar las decisiones y dotar de una estructura administrativa distinta? ¿No sería necesario crear una cuarta provincia? Esta debería incluir las postergadas comunas de Laja, San Rosendo, Cabrero, Yumbel, Florida, Santa Juana y Hualqui.

Finalmente, el mayor de los desafíos es sacar de las cabezas penquistas que todo lo regional pasa en Concepción, mirar más allá de las fronteras, evitar una centralización intrarregional y romper con la miopía y sordera decisional que hizo que Ñuble se convirtiera en región. Necesitamos mayor integración, comunicación y mejor confianza entre actores, datos de la realidad regional, espacios de encuentro y descubrir aquellos aspectos que nos unen para forjar nuestra identidad regional. En estas materias las universidades tenemos la obligación de aportar y dar la bienvenida a la nueva Región del Bío Bío.

Luciano Parra Provoste
Director de Administración Pública
Universidad San Sebastián

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