Opinión

Los fabricantes de primeros chilenos

Por: En el Tintero | 02 de Septiembre 2018

Los españoles que vinieron por estos lados eran, unos pocos, de modesta cuna, hidalgos, eso sí, hijos de algo, es decir, miembros de la pequeña nobleza hispánica pobre y sin títulos, además de otro grupo ampliamente mayoritario: los iletrados, los hombres de pueblo a prueba de todo, hijos del rigor y leve o francamente muertos de hambre. A este segundo grupo pertenecía Diego de Almagro, en busca de una América llena de promesas, con muy poco que perder, salvo el pellejo que ya tenía medio perdido.

No fue él, sin embargo, el primero en llegar a Chile, sino otro español, llamado Gonzalo Calvo de Barrientos, un personaje de oscura procedencia, soldado eso sí , que llegó a Quillota en 1533 acompañado, ni más ni menos, que por una princesa inca. Había escapado de Perú, luego de haber sido castigado y condenado por Pizarro a la pérdida de sus orejas, acusado de robar parte del tesoro de Atahualpa.

Su aspecto famélico y estrafalario llamó la atención y el interés de Michimalonco, toqui mapuche del Valle del Aconcagua, lo suficientemente astuto como para darse cuenta que tenía en las manos uno de esos españoles que andaban apoderándose de lo que les pusieran cerca.

El Desorejado dio pronta muestra de sus muchas habilidades, sabía sacar muelas y entendía de estrategia, ambas habilidades útiles en el momento, particularmente aquella de cómo ganar batallas, como las que Michimalonco tenía con un toqui rival. Ganada así la confianza del jefe hizo más fáciles las cosas a Almagro, a pesar que la historia nunca le dio crédito.

Al final, Junto con su esposa y otros indígenas, fundó un pequeño grupo en medio de la cordillera dando inicio a un entusiasta proceso de mestizaje, de ahí nos viene, a lo mejor, la tradicional honradez nacional

PROCOPIO

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