Opinión

La clase media en el clóset

Por: Procopio | 13 de Julio 2018

Si hay algo ambiguo y mutante en Chile, es la reiteradamente aludida clase media, algo así como un colectivo de tamaño por establecer, con problemas de identidad, que se ubica entre un grupo que se supone está en franco retroceso; los pobres y por otro lado, otro colectivo menor, se supone más cercano al grupo que  se lleva la parte del león, dando por supuesto que los leones toleren tal grado de asimetría, que algunos posean   gran parte del dinero en existencia.

Esa clase media, ni rica ni pobre, pero mucho más susceptible a ser pobre que a ser rica, dada su alta vulnerabilidad a los problemas económicos y a su más bien débil capacidad de maniobra, es el objeto retórico de cualquier político que pretenda llegar a alguna parte. No es una clase muy antigua, de hecho, su existencia en la administración del Estado se empieza a robustecer después de los años veinte con el crecimiento de los estamentos profesionales, del pequeño comercio y la pequeña industria, más un cada vez más abundante sector de la burocracia estatal.

La actual clase media es más numerosa, más instruida y aspiracional, más cierta de su importancia en el destino del país. Su propia concepción del funcionamiento de la administración pública le impele a participar, sus altas expectativas se están enfrentando con las reformas que se impulsan y  ve en ellas resquicios que se traducen en desconfianza  de las estructuras y actores políticos tradicionales.

Es muy posible que la clase media desee cambios, pero con la opción de participar en su definición, ya que por lo general los cambios favorables tocan los extremos superiores e inferiores y nunca al medio. Hubo una promesa de cambiar, darle a ese grupo una mirada, se está expectante, al cateo de la laucha, esperando que sea verdad.

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