Opinión

Dificultades para darnos a entender

Por: Procopio | 30 de Junio 2018

Está la convicción, desde antiguo- sería una verdadera pena que a estas alturas resultara ser errónea-,  que los hombres tienen para comunicarse infinidad de medios, todos útiles, siempre y cuando haya alguien que tenga algo que comunicar y que la forma elegida para pasar el mensaje tenga sentido para algún otro.

El tema, por si no fuera  suficientemente evidente,  es la comunicación y sus misterios, lo impredecible de sus resultados. Sobre todo la comunicación verbal, la distancia que hay, a veces apabullante, entre lo que se dice y lo que se entiende. Con razón Ortega y Gasset comenta que el lenguaje es un sacramento de muy difícil administración, que sería mejor, a veces, que en silencio tratáramos de adivinarnos.

Es que es una tarea titánica darse a entender, elegir cuidadosamente el código de palabras y frases, de tonos y ritmos, de silencios y de énfasis, para representar que lo que tenemos en mente, producir esos sonidos, en esas condiciones y esperar que el ruido llegue a los oídos de nuestro auditor y esperar, con injustificada confianza, que este logre traducir esos sonidos con un resultado absolutamente igual al mensaje original. La mayoría de las veces no ocurre así, si dos personas escuchan el mismo mensaje, es muy posible que haya dos lecturas diferentes, más la del emisor.

La idea principal de esta reflexión  es poner de relieve esta dificultad de entendernos y la necesidad de reiterar, no más fuerte, sino de nuevo, la idea que queremos compartir, hasta que esté clara para los involucrados, en este caso, los cuidados que deben tomarse para que nos entendamos, resignarse ante las dificultades, entender que es fácil equivocarse y aun así no interrumpir, por difícil, este indispensable vínculo.

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